El Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (SOTE) podría reanudar operaciones el 26 de julio de 2025, mientras que el Oleoducto de Crudos Pesados (OCP) lo haría el 23, según informó la vocera gubernamental Carolina Jaramillo.
La paralización de ambos oleoductos fue una medida preventiva ante la erosión regresiva del río Coca, fenómeno geológico que ha generado graves afectaciones al lecho del río y a la infraestructura petrolera. La situación mantiene en pausa la producción de varios pozos de Petroecuador y compañías privadas.
Como consecuencia directa, la producción petrolera del país se redujo en un 80%, lo que representa una pérdida acumulada de aproximadamente USD 109 millones para el Estado ecuatoriano.
Los trabajos se concentran en el sector del río Loco, en Napo, uno de los puntos más afectados por la erosión que inició en 2020 con el colapso de la Cascada San Rafael. El Gobierno ha destinado USD 2 millones para la reparación del SOTE.









