El juez Marco Aguirre de la Corte Nacional resolvió este 19 de mayo llamar a juicio al exvicepresidente Jorge Glas y al exsecretario Carlos Bernal por presunto peculado. La causa se relaciona con el uso de recursos destinados a la reconstrucción de Manabí tras el terremoto de 2016.
Según la Fiscalía, los acusados priorizaron proyectos que no respondían a la emergencia, como un parque en Portoviejo que ni siquiera existía antes del sismo. Además, se habría contratado a una empresa vinculada a la familia de Bernal para tareas de remoción de escombros.
Glas encabezaba el Comité de Reconstrucción durante el correísmo y habría tomado decisiones sin respaldo del resto del equipo. La Fiscalía lo acusa de extralimitarse en sus funciones y desviar fondos que debían usarse exclusivamente para atender a los damnificados.
En el caso de Bernal, se lo señala por gestionar fondos y coordinar obras no prioritarias, además de mantener vínculos con los contratistas beneficiados. Ambos seguirán con medidas cautelares, mientras que otros siete procesados fueron sobreseídos, decisión que será apelada.
Jorge Glas y Carlos Bernal
El juez también ordenó una evaluación psiquiátrica a Glas, quien permanece recluido en la cárcel La Roca, en cumplimiento de otras condenas por corrupción. La defensa alegó afectaciones a su salud mental, respaldada en observaciones de la CIDH y la ONU.
Este nuevo juicio se suma a un historial judicial que refuerza la percepción negativa sobre la administración de fondos públicos durante el correísmo. La prioridad dada a obras ajenas a la reconstrucción evidencia, según la Fiscalía, un patrón de manejo discrecional y negligente de recursos solidarios.
El caso pone nuevamente en tela de juicio la gestión de los recursos bajo gobiernos socialistas, donde la opacidad y la politización de las decisiones técnicas afectaron a miles de ecuatorianos. La actuación judicial marca un paso importante en la rendición de cuentas.