La Bancada Ciudadana, antes conocida como Revolución Ciudadana, empezó debilitada su actuación parlamentaria. Pese a su número de legisladores, fue marginada de espacios clave como el Consejo de Administración Legislativa (CAL). Uno de los errores más costosos fue no anticiparse al movimiento de la asambleísta Mónica Salazar. Ella renunció al correísmo el 15 de abril de 2025, y semanas después se sumó al bloque oficialista, permitiendo que, con su nombre, ADN ocupara un puesto en el CAL originalmente destinado a la oposición.
La maniobra del oficialismo fue pública y frontal: sumar a Salazar, quien obtuvo su curul bajo el paraguas de la RC5, para que integrara el CAL como cuota correísta. El correísmo no logró reaccionar a tiempo para evitarlo, y el resultado fue perder ese espacio clave sin posibilidad de apelación efectiva. Otra táctica fallida fue el intento de dividirse en dos bancadas para ganar más presencia en el CAL. La Bancada de la Gente, compuesta por aliados de RETO y RC5, fue desechada por ilegítima bajo el marco normativo actual. La estrategia fracasó estrepitosamente desde su concepción.












