Por el boom de reventa que se disparó a los 2.200 millones de dólares en 2024, comercios como Bic Camera en Tokio implementan cuestionarios, límites de compra y apertura de productos para frenar la reventa.
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La fiebre por las cartas coleccionables de Pokémon no para de crecer y ya genera dolores de cabeza serios en el mercado. En 2024, las ventas globales del juego alcanzaron los 2.200 millones de dólares, un 25% más que el año anterior. The Pokémon Company respondió aumentando la producción a 10.200 millones de cartas para 2025, pero la especulación sigue complicando el acceso para los fans de verdad.
Todo se potenció durante la pandemia, cuando streamers como Logan Paul abrían sobres en videos que sumaban millones de vistas. Desde entonces, la demanda explotó y los revendedores (scalpers) vacían estanterías en minutos para revender a precios inflados.
En Tokio, una tienda especializada tomó una medida drástica. En la sucursal oeste de Ikebukuro de Bic Camera, para comprar sobres de la nueva expansión Ninja Spinner hay que aprobar primero un cuestionario escrito de 15 preguntas sobre el universo Pokémon. Se hace sin celular, sin ayuda y en japonés.
El test no es el único filtro. Los clientes necesitan una cuenta de fidelidad activa, ya sea por app o tarjeta física, para que el personal detecte compras repetidas sospechosas. Además, aplican un límite de una caja por persona.
Medidas para frenar la reventa
Al entregar el producto, la tienda retira el precinto y el embalaje exterior. Así, el artículo abierto pierde valor en el mercado secundario, donde los revendedores necesitan todo sellado para cobrar fortunas.
Según usuarios en redes, el sistema está dando resultados: varios especuladores suspendieron el cuestionario y se fueron sin comprar, ya que al ser aleatorio es difícil prepararlo de antemano. Esta estrategia busca priorizar a los jugadores genuinos por sobre los que solo buscan lucro rápido.
La expansión Ninja Spinner es la versión japonesa de Chaos Rising, que sale en Occidente el 22 de mayo. Tiene como estrella a Mega Greninja ex. Una carta dorada de este personaje pasó de valer 593 dólares en marzo a cotizarse en miles. Un sobre que cuesta alrededor de 5 euros en tienda puede revenderse por 40 en horas.
El rol del yen débil y las tácticas de los revendedores
La debilidad del yen japonés agrava el problema. Las cajas resultan asequibles para compradores extranjeros, que aprovechan las ilustraciones y acabados exclusivos de Japón. Muchas novedades duran minutos en las góndolas antes de terminar en plataformas de reventa.
Los profesionales tienen sus trucos: contratan gente para hacer colas, usan múltiples tarjetas y crean cuentas falsas. En octubre de 2025, la policía detuvo a dos ciudadanos vietnamitas que armaron treinta cuentas ficticias con tarjetas SIM fraudulentas para participar en sorteos y llevarse decenas de cajas.
Otras sucursales de Bic Camera piden carnet de conducir o documento fiscal japonés, limitando las compras a residentes. Los Pokémon Center oficiales también mantienen estrictos límites por cliente. Fuera de Japón, cadenas como Walmart impusieron tope de cinco packs por compra después de ver cómo un revendedor vaciaba un exhibidor completo.
Desde The Pokémon Company no es fácil encontrar una solución. Imprimir más copias de las cartas más buscadas bajaría la especulación, pero afectaría el juego competitivo y esa emoción de conseguir algo raro en un sobre. El equilibrio entre accesibilidad y exclusividad sigue siendo el gran desafío.
Por ahora, los fans japoneses y coleccionistas genuinos celebran estas barreras que, aunque insólitas, ayudan a que las cartas lleguen a quienes realmente las quieren para jugar o disfrutar la colección.