El presidente estadounidense afirmó que los 24.000 millones de dólares congelados seguirán bloqueados hasta que Irán acepte una paz duradera y verificable.
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este domingo que su administración no liberará los activos iraníes congelados hasta que se alcance un acuerdo de paz de largo plazo que garantice la estabilidad en Medio Oriente tras meses de conflicto. La declaración refuerza la estrategia de presión económica de Washington sobre el régimen iraní y deja claro que cualquier alivio financiero dependerá de cambios verificables en el comportamiento de Teherán.
Durante una entrevista en el programa televisivo ''Meet the Press'', Trump señaló que el acceso de Irán a sus recursos bloqueados estará sujeto a avances concretos hacia la paz. ''Si se comportan, si hacen un buen trabajo, empezaremos a hablar'', afirmó el mandatario al ser consultado sobre las condiciones para liberar los fondos.
Actualmente, alrededor de 24.000 millones de dólares en activos iraníes permanecen congelados por Estados Unidos. Estos recursos forman parte de una red de sanciones financieras impuestas durante años para limitar la capacidad del régimen iraní de financiar actividades desestabilizadoras en la región, incluyendo el apoyo a grupos armados aliados y el desarrollo de capacidades militares avanzadas.
El gobierno de Trump anunció que nos liberará los fondos congelados del régimen iraní hasta que no se llegue a un acuerdo de paz duradero
Las declaraciones de Trump llegan después de que Mohsen Rezaei, asesor del líder supremo iraní, indicara en una entrevista con CNN que cualquier acuerdo de paz dependería de que Washington desbloqueara esos activos. Sin embargo, la Casa Blanca ha dejado claro que no contempla esa posibilidad sin garantías sólidas y permanentes que impidan una nueva escalada regional.
Fuentes del Departamento del Tesoro confirmaron además que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, ordenó la creación de un equipo encargado de calcular el costo total de los daños atribuidos al régimen iraní durante el conflicto que comenzó el 28 de febrero y se extendió por aproximadamente tres meses. La evaluación busca determinar el impacto económico y material causado por las acciones de Teherán contra países vecinos y otros intereses afectados por la guerra.
Según informes de la administración estadounidense, también se estudió la posibilidad de utilizar parte de los activos iraníes congelados para contribuir a la reconstrucción de naciones de la región que sufrieron daños durante el conflicto. Aunque no se ha tomado una decisión definitiva, la propuesta refleja la intención de Washington de exigir responsabilidades al régimen iraní por las consecuencias de sus acciones.
El secretario del tesoro estadounidense ordenó la creación de un grupo encargado de analizar el costo total de los daños causados por el régimen iraní durante el conflicto
Trump defendió igualmente su enfoque hacia Irán al ser consultado sobre si habría preferido negociar un acuerdo diferente durante su primer mandato. El presidente respondió que la situación actual es ''mucho mejor'' que cualquier entendimiento previo y sostuvo que las circunstancias estratégicas no habrían permitido una solución similar años atrás.
La postura de la actual administración representa una ruptura con el nefasto acuerdo nuclear alcanzado durante el gobierno de Barack Obama. En 2018, Donald Trump retiró a Estados Unidos de ese pacto, argumentando que ofrecía beneficios económicos significativos a Teherán sin eliminar de manera permanente su capacidad para desarrollar un programa nuclear. El acuerdo levantaba numerosas sanciones a cambio de restricciones temporales sobre el enriquecimiento de uranio y otras actividades nucleares.
Los partidarios de la estrategia actual sostienen que mantener congelados los activos iraníes constituye una herramienta legítima de presión para evitar que el régimen disponga de recursos que puedan destinarse a actividades militares o al financiamiento de organizaciones armadas en la región. Desde esta perspectiva, condicionar cualquier alivio financiero a un acuerdo de paz verificable fortalece la posición negociadora de Estados Unidos y busca garantizar que los costos de futuras agresiones recaigan sobre quienes las promueven.
La decisión también envía una señal a los aliados de Washington en Medio Oriente de que la administración estadounidense priorizará mecanismos de rendición de cuentas y estabilidad regional antes de conceder beneficios económicos al gobierno iraní.
El gobierno de Trump retiró a los Estados Unidos del nefasto acuerdo nuclear negociado por Obama con Irán que otorgaba concesiones al régimen