El presidente de los Estados Unidos ordenó tomar el control del estratégico pasaje marítimo y podría adquirir una superioridad absoluta.
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El potencial avance de una estrategia impulsada por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, para asegurar el control operativo del Estrecho of Ormuzpodría redefinir el equilibrio geopolítico global, al situar a Washington en una posición de influencia sobre los tres principales puntos de paso del comercio marítimo internacional.
Múltiples expertos sostienen que, de consolidarse una presencia efectiva en Ormuz, ya sea mediante operaciones militares sostenidas, acuerdos de seguridad o control indirecto del tránsito marítimo, Estados Unidos pasaría a ejercer un rol determinante sobre este corredor clave por donde circula una parte sustancial del petróleo y gas que abastece al mundo. Este movimiento se sumaría a su histórica influencia en el Canal de Panamá y a su capacidad de proyección en torno al Canal de Suez, dos rutas igualmente esenciales para el comercio global.
El estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico y constituye uno de los mayores cuellos de botella energéticos del planeta. La seguridad de esta vía ha estado en entredicho en múltiples ocasiones debido a tensiones con Irán, país que controla parte de su litoral y ha amenazado en diversas ocasiones con restringir el paso en respuesta a presiones internacionales. En este contexto, la presencia de fuerzas estadounidenses busca garantizar la libre navegación y evitar interrupciones que podrían impactar directamente en los mercados energéticos.
De acuerdo con expertos en seguridad internacional, si Washington logra establecer un control sostenido sobre Ormuz, se configuraría un escenario sin precedentes en el que una sola potencia tendría capacidad de influencia directa o indirecta sobre los tres principales corredores marítimos del mundo.
Estados Unidos podría tomar el control del Estracho de Ormuz y controlar los tres pasos marítimos más importantes del mundo
El Canal de Panamá sigue siendo un punto donde la huella histórica y estratégica estadounidense es significativa, mientras que el Canal de Suez, aunque bajo soberanía egipcia, se encuentra dentro de un entorno de alianzas y cooperación militar en el que Estados Unidos desempeña un papel relevante.
Este posible alineamiento estratégico es interpretado por sectores favorables a Washington como un factor de estabilidad global. Argumentan que la presencia estadounidense en rutas críticas ha contribuido históricamente a mantener abierto el comercio internacional frente a amenazas como la piratería, conflictos regionales o bloqueos políticos. En el caso de Ormuz, sostienen que un mayor control permitiría neutralizar riesgos asociados a acciones hostiles o a la colocación de minas, garantizando la continuidad del flujo energético.
Asimismo, la consolidación de esta posición podría otorgar a Estados Unidos una herramienta clave de gestión en situaciones de crisis. La capacidad de asegurar o restablecer el tránsito en estos puntos estratégicos le permitiría actuar como garante del comercio global, reduciendo la probabilidad de interrupciones que podrían desencadenar impactos económicos a gran escala.
Si bien el Canal de Suez está bajo soberanía egipcia, la participación de Estados Unidos en el mismo le da un control preferencial
Los defensores de la estrategia estadounidense sostienen que el liderazgo de Washington ofrece ventajas en términos de capacidad operativa, respuesta rápida y previsibilidad. En un contexto global marcado por la incertidumbre y conflictos regionales persistentes, la presencia de un actor con recursos militares y logísticos significativos es vista como un elemento disuasorio frente a posibles interrupciones.
Esta posibilidad se produce en un momento de alta tensión en el Golfo Pérsico, donde recientes movimientos militares y advertencias han elevado el riesgo de confrontación. En este escenario, la iniciativa de asegurar el Estrecho of Ormuz no solo responde a intereses estratégicos estadounidenses, sino también a la necesidad de preservar la estabilidad de una de las principales arterias del comercio mundial.
De concretarse, este enfoque consolidaría a Estados Unidos como el actor dominante en la seguridad de los principales pasos marítimos del planeta, reforzando su papel central en la arquitectura económica y estratégica internacional. Mientras tanto, la evolución de los acontecimientos en Ormuz será determinante para definir si este escenario se materializa o queda como una aspiración en medio de un entorno geopolítico altamente volátil.
El gobierno de Trump apunta a garantizar la libre navegación del paso marítimo cerrado arbitrariamente por el régimen iraní