Irán enfrenta serias dificultades para reabrir completamente el estratégico Estrecho de Ormuz debido a su incapacidad para localizar y retirar todas las minas navales que colocó durante el reciente conflicto con Estados Unidos e Israel, según informó el diario The New York Times.
De acuerdo con el reporte, el problema no solo radica en la magnitud del minado, sino en la forma desorganizada en que fue ejecutado. Las fuerzas iraníes, en particular la Guardia Revolucionaria, habían desplegado minas utilizando pequeñas embarcaciones sin llevar un registro preciso de su ubicación. Esto ha generado una situación en la que Teherán no puede garantizar rutas seguras amplias, limitando severamente el tránsito marítimo por uno de los corredores energéticos más importantes del mundo.
El Estrecho de Ormuz es clave para el comercio global de petróleo, y su bloqueo parcial ha tenido un impacto inmediato en los mercados energéticos, reduciendo el paso de petroleros a niveles mínimos y generando volatilidad en los precios. Aunque Irán ha mantenido abiertos algunos corredores marítimos, estos son estrechos y, en ocasiones, sujetos a condiciones impuestas por las autoridades iraníes, lo que ha despertado preocupación entre las navieras internacionales.













