El Departamento de Guerra de Estados Unidos implementó nuevas directrices clínicas destinadas a detectar de manera temprana problemas hormonales que puedan afectar el rendimiento físico y la preparación de las tropas, en una iniciativa impulsada por el secretario de Guerra, Pete Hegseth, y respaldada por la administración del presidente Donald Trump.
Las nuevas reglas, publicadas este 2 de septiembre por la Agencia de Salud de Defensa, establecen controles obligatorios de deficiencia de testosterona para todos los militares hombres en servicio activo y de reserva de 30 años o más durante su Evaluación Periódica de Salud anual. Para los menores de 30 años, las pruebas serán opcionales.
El Pentágono explicó que el objetivo es identificar condiciones médicas que puedan perjudicar la fuerza, la resistencia y el desempeño de los militares en el campo de batalla. La medida forma parte de un enfoque centrado en garantizar que las Fuerzas Armadas mantengan el máximo nivel posible de preparación y capacidad operativa.















