Estados Unidos bombardeó este viernes dos instalaciones de radar iraníes después de interceptar cuatro drones que se dirigían hacia el Estrecho de Ormuz, en un nuevo episodio de tensión militar que pone en duda la estabilidad del alto el fuego alcanzado entre Washington y Teherán hace apenas dos meses.
El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) informó que las fuerzas estadounidenses derribaron los drones tras determinar que representaban una amenaza para la navegación comercial en una de las rutas marítimas más importantes del mundo. Posteriormente, aviones estadounidenses atacaron dos radares de vigilancia costera situados en Goruk y en la isla iraní de Qeshm.
Según el Centcom, la operación fue ejecutada en ejercicio del derecho a la legítima defensa y tuvo como objetivo impedir nuevos ataques contra embarcaciones que transitan por el Estrecho de Ormuz. La organización militar señaló que los radares formaban parte de la infraestructura utilizada por Irán para monitorear el tráfico marítimo y coordinar actividades militares en la zona.











