Estados Unidos bombardeó este viernes dos instalaciones de radar iraníes después de interceptar cuatro drones que se dirigían hacia el Estrecho de Ormuz, en un nuevo episodio de tensión militar que pone en duda la estabilidad del alto el fuego alcanzado entre Washington y Teherán hace apenas dos meses.
El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) informó que las fuerzas estadounidenses derribaron los drones tras determinar que representaban una amenaza para la navegación comercial en una de las rutas marítimas más importantes del mundo. Posteriormente, aviones estadounidenses atacaron dos radares de vigilancia costera situados en Goruk y en la isla iraní de Qeshm.
Según el Centcom, la operación fue ejecutada en ejercicio del derecho a la legítima defensa y tuvo como objetivo impedir nuevos ataques contra embarcaciones que transitan por el Estrecho de Ormuz. La organización militar señaló que los radares formaban parte de la infraestructura utilizada por Irán para monitorear el tráfico marítimo y coordinar actividades militares en la zona.
El incidente se produce en medio de una serie de enfrentamientos que han tenido lugar en las proximidades del estrecho durante las últimas tres semanas. Aunque Estados Unidos sostiene que el cese del fuego acordado en abril continúa formalmente vigente, los constantes intercambios de ataques han despertado dudas sobre la viabilidad de la tregua.
La situación se agravó a comienzos de esta semana cuando drones iraníes impactaron una terminal de pasajeros en el principal aeropuerto de Kuwait. El ataque provocó la muerte de una persona, dejó decenas de heridos y obligó a suspender temporalmente las operaciones del aeródromo. El episodio incrementó la preocupación regional sobre una posible expansión del conflicto y generó nuevas críticas internacionales hacia las acciones de Teherán.
Los acontecimientos también coinciden con una creciente inestabilidad en el Líbano. Hezbolá, grupo respaldado por Irán, rechazó el acuerdo de alto el fuego y continuó participando en acciones militares que han alimentado la tensión en la región. Al mismo tiempo, las fuerzas israelíes mantienen operaciones en amplias zonas del sur libanés, complicando los esfuerzos diplomáticos para alcanzar una solución más amplia al conflicto.










