La Casa Blanca insistió en que la decisión no busca iniciar una guerra comercial con el vecino del norte, sino restaurar condiciones de competencia más justas. ''No toleraremos la discriminación contra los productos estadounidenses'', afirmó el funcionario, quien subrayó que Washington sigue dispuesto a negociar un acuerdo que beneficie a ambas economías siempre que Canadá elimine las restricciones consideradas injustas.
La medida tomó por sorpresa al gobierno del primer ministro canadiense, Mark Carney. De acuerdo con la administración estadounidense, Trump no abordó el tema de los nuevos aranceles durante la conversación privada que ambos mantuvieron el domingo en la final de la Copa del Mundo. Funcionarios explicaron que aquel encuentro tuvo un carácter protocolario y deportivo, por lo que las negociaciones comerciales quedaron fuera de la agenda.
No obstante, la Casa Blanca dejó claro que las puertas para el diálogo permanecen abiertas. El período de 30 días antes de la entrada en vigor de los nuevos gravámenes ofrecerá una oportunidad para que ambas partes intenten alcanzar un entendimiento que evite una mayor escalada comercial.














