El presidente de los Estados Unidos lanzó una fuertísima advertencia a Canadá si el gobierno socialista de Carney sigue acercándose al comunismo chino.
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, endureció este fin de semana su tono contra el gobierno canadiense al lanzar una advertencia directa y sin matices: si Canadá avanza en acuerdos comerciales con China que permitan la entrada de productos chinos al mercado estadounidense, Washington impondrá aranceles del 100% a todas las exportaciones canadienses. El mensaje, difundido a través de Truth Social, marca una nueva escalada en la ya tensa relación entre ambos países.
Trump apuntó de manera frontal contra el primer ministro socialista Mark Carney, a quien acusó de subestimar el impacto de China en las economías occidentales. Según el mandatario estadounidense, Pekín no actúa como un socio comercial confiable, sino como una potencia que utiliza el comercio para dominar mercados, destruir industrias locales y debilitar a sus competidores.
''China se comerá a Canadá'', advirtió Trump, asegurando que el país norteamericano corre el riesgo de perder su tejido productivo y su forma de vida si abre la puerta a acuerdos desfavorables.
Trump advirtió por la relación entre el socialista Carney y el régimen de Xi Jinping
El eje central de la advertencia de Trump es el temor a que Canadá se convierta en una vía indirecta para que China eluda los aranceles estadounidenses. El presidente fue tajante al señalar que no permitirá que Ottawa funcione como un ''puerto de descarga'' para bienes chinos destinados a Estados Unidos.
En ese escenario, advirtió, la respuesta será inmediata y contundente: un arancel del 100% sobre todos los productos canadienses que ingresen al mercado estadounidense.
La amenaza se produce tras el anuncio de un acuerdo entre Canadá y China que reduce significativamente los aranceles a los vehículos eléctricos chinos. Aunque Ottawa había impuesto en 2024 un gravamen del 100% a estos productos, el nuevo pacto permitirá la entrada de 49.000 unidades con una tasa preferencial del 6,1%.
Para la Casa Blanca, esta decisión representa un giro peligroso que contradice los esfuerzos conjuntos de Estados Unidos, Canadá y Europa para frenar el dumping chino.
China y Canadá recientemente firmaron un acuerdo para reducir los aranceles destinados a los autos eléctricos
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, reforzó la advertencia presidencial al señalar que Canadá enfrentará ''penalidades severas'' si facilita la entrada de bienes chinos al mercado estadounidense.
Bessent subrayó que China ya ha sido señalada por prácticas comerciales desleales y recordó que varios países occidentales han adoptado medidas para proteger sus industrias estratégicas frente a la sobreproducción china.
Trump defendió su postura como una medida de protección nacional, en línea con su política de utilizar aranceles como herramienta de presión económica. El presidente ya había impuesto un arancel del 35% a Canadá en agosto pasado y ha advertido con sanciones similares a otros países que contribuyen a prácticas que dañan a la industria estadounidense.
Scott Bessent respaldó las medidas de Trump y reforzó la advertencia presidencial
Frente a las advertencias de Washington, Carney ha sostenido que el orden económico global está cambiando y que Canadá debe diversificar sus relaciones comerciales. Sin embargo, desde la Casa Blanca se insiste en que la cercanía económica entre ambos países hace inevitable que cualquier decisión canadiense tenga consecuencias directas para Estados Unidos.
Con su mensaje, Trump buscó dejar claro que no habrá ambigüedades: cualquier intento de fortalecer los lazos comerciales con China a costa de los intereses estadounidenses tendrá un precio elevado.