El presidente acusó a Ottawa de negligencia en el manejo forestal y estudia elevar la presión económica mientras congresistas republicanos impulsan sanciones y compensaciones.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a elevar la presión sobre Canadá al advertir que su gobierno podría imponer nuevos aranceles al país vecino debido al peligroso impacto que los incendios forestales canadienses están teniendo sobre el territorio estadounidense. Según el mandatario, la falta de una gestión forestal adecuada por parte de Ottawa ha permitido que enormes cantidades de humo crucen la frontera, deteriorando la calidad del aire en varios estados y poniendo en riesgo la salud de millones de personas.
A través de su plataforma Truth Social, Trump responsabilizó directamente al gobierno canadiense por lo que calificó como una crisis ambiental recurrente que podría evitarse mediante políticas más eficaces de prevención y limpieza de los bosques.
''Estamos responsabilizando a Canadá por no mantener adecuadamente sus bosques y la vegetación acumulada'', escribió el presidente. Trump añadió que el aire contaminado procedente de los incendios constituye una amenaza para la salud pública y aseguró que hablaría con el primer ministro canadiense durante la jornada para exigir medidas concretas frente a la situación.
El presidente Trump advirtió por posibles nuevos aranceles contra Canadá por la falta de medidas frente a los incendios que afectan a ciudadanos estadounidenses
El mandatario sostuvo además que Canadá ha rechazado aplicar programas básicos de manejo forestal y eliminación de residuos vegetales, pese a conocer las consecuencias que ello puede tener cada temporada de incendios. Esa actitud representa una forma de ''negligencia deliberada'' que termina trasladando enormes costos económicos y sanitarios a Estados Unidos.
Como respuesta, Trump afirmó que esos costos deberán reflejarse en los aranceles que actualmente pagan las importaciones canadienses, abriendo la puerta a nuevas medidas comerciales si Ottawa no modifica su estrategia para prevenir futuros incendios.
La advertencia presidencial se produce mientras Canadá enfrenta una de las temporadas de incendios forestales más graves de los últimos años. Más de 800 focos permanecen activos en distintas provincias y la mayoría continúa fuera de control, dificultando el trabajo de los equipos de emergencia.
Trump extendió sus críticas a Canadá asegurando que el país rechazó la colaboración para aplicar programas de manejo forestal y eliminación de residuos
El humo generado por esos incendios se ha extendido por amplias zonas del noreste y del medio oeste de Estados Unidos, alcanzando estados como Minnesota, Michigan, Ohio y Carolina del Norte, además del área metropolitana de Washington D. C.
Durante la mañana del viernes, la capital estadounidense registró una calidad del aire extremadamente deficiente. El Índice de Calidad del Aire (AQI) alcanzó un valor de 248, situando a Washington entre las ciudades con peor calidad del aire del mundo durante esa jornada, junto con Chicago y Detroit.
Las autoridades sanitarias recomendaron a los residentes permanecer en espacios cerrados y evitar actividades físicas al aire libre, especialmente en el caso de personas con enfermedades respiratorias, adultos mayores y niños, debido al riesgo que representa la elevada concentración de partículas contaminantes.
Los incendios forestales que se desarrollan en Canadá han generado humaredas que afectan a Michigan, Minnesota e incluso Carolina del Norte
Las declaraciones del presidente recibieron un rápido respaldo de varios dirigentes republicanos, especialmente de representantes de los estados más afectados por el humo.
El congresista por Michigan John James elogió la postura de Trump y afirmó que ''Michigan no es el cenicero de Canadá''. Según el legislador, los incendios están contaminando el aire que respiran las familias estadounidenses y generando importantes costos económicos para los habitantes de su estado.
James explicó que la propuesta que impulsa contempla un arancel del 25 % sobre determinadas importaciones canadienses. Los recursos obtenidos se destinarían a crear un fondo de compensación para las comunidades afectadas y financiar las tareas de limpieza derivadas de la contaminación provocada por el humo.
El legislador republicano John James respaldó la posición de Trump, criticó a Canadá y aseguró que aquellos responsables de los incendios serán sancionados
El congresista recordó además que esta no es la primera vez que legisladores estadounidenses reclaman acciones más contundentes por parte de Canadá. Junto a otros tres representantes republicanos de Michigan Jack Bergman, John Moolenaar y Lisa McClain, envió días atrás una carta al primer ministro socialista Mark Carneyexigiendo medidas inmediatas para proteger a las poblaciones situadas a ambos lados de la frontera.
En la misiva, los legisladores señalaron que se trata del tercer año consecutivo en que deben dirigirse al gobierno canadiense por el mismo problema. Según sostienen, Canadá dispone de herramientas suficientes para reducir el riesgo de incendios forestales, pero ha optado por no aplicarlas de manera efectiva.
''Ya no aceptaremos disculpas en lugar de acciones'', afirmaron los congresistas, advirtiendo que, si Ottawa no actúa para gestionar adecuadamente sus bosques, Estados Unidos tomará las medidas necesarias para proteger a su población.
El socialista Mark Carney no ha tomado ninguna acción relevante para combatir los incendios dorestales ni para impedir el efecto del humo en Estados Unidos
A esta presión política se sumó el senador republicano por Ohio Bernie Moreno, quien anunció que presentará un proyecto de ley para imponer sanciones contra Canadá y contra funcionarios canadienses que considere responsables de la situación.
La Administración Trump sostiene que proteger la salud de los ciudadanos estadounidenses debe ser una prioridad y considera que los países vecinos también deben asumir responsabilidades cuando sus políticas internas generan consecuencias directas sobre Estados Unidos. Con la amenaza de nuevos aranceles y posibles sanciones, la Casa Blanca busca aumentar la presión sobre Ottawa para que adopte medidas más eficaces de prevención y manejo forestal antes de que la crisis vuelva a repetirse en los próximos años.