La administración del presidente Donald Trump impondrá a partir de este viernes nuevos aranceles del 10% y 12,5% a productos procedentes de 60 socios comerciales de Estados Unidos, incluida la Unión Europea, bajo el argumento de que varios países no aplican con suficiente rigor las prohibiciones contra las importaciones vinculadas al trabajo forzoso. La medida representa un nuevo paso de la Casa Blanca para fortalecer la política comercial de Trump y mantener una presión arancelaria amplia sobre las importaciones estadounidenses.
Los nuevos gravámenes fueron anunciados el jueves mediante una notificación publicada en el boletín oficial y entrarán en vigor exactamente cuando expire un arancel temporal global del 10% establecido por Trump después de que la Corte Suprema rechazara en febrero los aranceles recíprocos, que habían alcanzado niveles de entre 10% y 50%. Aquellas medidas habían sido impuestas bajo una ley de emergencias nacionales con el objetivo de reducir el déficit comercial de Estados Unidos.
La nueva estrategia permitirá a la administración Trump mantener un nivel mínimo de aranceles sobre prácticamente todas las importaciones estadounidenses, al tiempo que recurre a una base legal diferente. Los nuevos gravámenes serán aplicados bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, una herramienta que ha superado anteriores desafíos judiciales y que ofrece una base jurídica más sólida para avanzar con su agenda comercial.
El gobierno de Trump anunció la imposición de aranceles a más de 60 países para combatir el trabajo forzoso y reducir el déficit comerical estadounidense
La Casa Blanca sostiene que la lucha contra el trabajo forzoso constituye tanto una cuestión de derechos humanos como un problema de competencia económica. El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, afirmó que Washington lleva casi un siglo prohibiendo las importaciones producidas mediante trabajo forzoso y que aplica esas normas de manera estricta.
''Ya es hora de que nuestros socios comerciales hagan lo mismo'', afirmó Greer, quien defendió la medida como una forma de corregir una práctica que perjudica a los trabajadores y genera distorsiones en el comercio internacional.
Los nuevos aranceles cubrirán aproximadamente el 99,4% de las importaciones estadounidenses, aunque existirán numerosas excepciones. Entre los productos excluidos se encuentran el petróleo y el gas, los fertilizantes y determinados alimentos. También quedarán fuera algunos productos que ya están sujetos a aranceles establecidos por motivos de seguridad nacional bajo la Sección 232, como automóviles, acero, aluminio y cobre.
Los productos que cumplen con las reglas del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá también estarán exentos, una decisión que busca proteger las cadenas de suministro altamente integradas de América del Norte y reconocer el elevado contenido estadounidense de muchos bienes comercializados dentro de la región.
El representante comercial del gobierno estadounidense afirmó que Washington penaliza las importaciones con incidencia del trabajo forzoso desde hace mucho tiempo
Entre los países que recibirán un arancel del 10% se encuentran Argentina, Bangladesh, Reino Unido, Camboya, Canadá, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, India, Indonesia, Jordania, Malasia, México, Pakistán, Sri Lanka y Trinidad y Tobago.
La Unión Europea, Taiwán, Japón, Corea del Sur y Suiza tendrán tasas que, combinadas con los aranceles existentes de nación más favorecida, elevarán la carga total al 10% o al 12,5%. Otros 38 países, incluida China, estarán sujetos a una tasa del 12,5%.
La administración Trump sostiene que las nuevas medidas no son simplemente una sustitución automática del arancel temporal que expira, aunque las tasas y el momento de aplicación sean similares. Un alto funcionario de la Casa Blanca argumentó que Estados Unidos cuenta con prohibiciones más estrictas contra productos fabricados mediante trabajo forzoso y que las aplica con mayor rigor que otros países, lo que genera una desventaja para los trabajadores y empresas estadounidenses.
El gobierno de Trump expresó que aquellos países que poseen una estructura empresarial respaldada por el trabajo forzoso poseen alícuotas más estrictas
La política también cuenta con respaldo de legisladores de ambos partidos, quienes han reclamado durante años una mayor eliminación del trabajo forzoso de las cadenas de suministro internacionales. Según la administración, los nuevos aranceles responden a esa preocupación y permiten utilizar una herramienta comercial para impulsar mejores estándares laborales.
Además, los aranceles definitivos incorporan modificaciones realizadas tras consultas públicas y nuevas excepciones para productos como hierro en bruto, determinados productos de azúcar, bienes animales y semillas y ciertos productos químicos.