El presidente Donald Trump honró este miércoles la memoria de los cuatro militares estadounidenses que perdieron su vida en la guerra contra Irán y cuyos restos fueron devueltos a sus familias en la base aérea de Dover, ubicada en el estado de Delaware.
Este ritual representa uno de los deberes más emotivos para un comandante en jefe, y es la tercera ceremonia de este tipo a la que Trump asiste desde que estalló la guerra en febrero. El presidente calificó al acto como "una de las cosas más difíciles de hacer como presidente" y dejó un mensaje a las familias de los caídos: "Los amamos. Amamos a su hijo".












