El presidente Donald Trump honró este miércoles la memoria de los cuatro militares estadounidenses que perdieron su vida en la guerra contra Irán y cuyos restos fueron devueltos a sus familias en la base aérea de Dover, ubicada en el estado de Delaware.
Este ritual representa uno de los deberes más emotivos para un comandante en jefe, y es la tercera ceremonia de este tipo a la que Trump asiste desde que estalló la guerra en febrero. El presidente calificó al acto como "una de las cosas más difíciles de hacer como presidente" y dejó un mensaje a las familias de los caídos: "Los amamos. Amamos a su hijo".
"Acá no hay especulaciones ni juegos de ningún tipo: es el hijo de ellos. Y lo único que podés hacer es abrirles tu corazón", expresó Trump, quien estuvo acompañado por el secretario de guerra, Pete Hegseth, el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, y varios senadores estadounidenses.
Durante la ceremonia, los féretros cubiertos con la bandera estadounidense que transportan los restos de los soldados caídos son trasladados desde la aeronave militar hasta los vehículos que los aguardan para llevarlos a la morgue de la base. Allí, el personal prepara los restos de los uniformados para su descanso final.
Trump en el evento junto a los funcionarios de su gobierno.
Sin piedad contra el régimen
Tres de los soldados cuyos restos fueron repatriados durante esta jornada murieron en un ataque con misiles y drones iraníes en una base militar en Jordania, mientras que el otro uniformado murió en Irak tras la detonación de un dron iraní. Los nombres de los caídos son Tyler James Feehan, Isabella Gonzales, Angel S. Rampersad y Michael Emmanuel Swinton.
Anteriormente, Trump manifestó que los uniformados entregaron su vida protegiendo a los Estados Unidos y a otras naciones de la amenaza iraní. "Nos duele muchísimo, pero ustedes saben que esa gran gente, esos patriotas con todas las letras, estaban allá afuera peleando para que Irán no tenga un arma nuclear", declaró el líder republicano el domingo, que luego ordenó ataques masivos en Irán en honor a estos soldados.
Hace algunas horas, el presidente estableció una nueva ecuación en la guerra: un puente o central eléctrica iraní será destruida por los Estados Unidos por cada barco que el régimen ataque en el estrecho de Ormuz.