El ministro de Relaciones Exteriores del régimen de Jamenei anunció la reapertura parcial del estrecho, que será administrado bajo supervisión de Irán.
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Irán reabrió el Estrecho de Ormuz de forma temporal y anunció la suspensión de sus operaciones militares por un período de dos semanas, en un movimiento que marca un giro clave en el conflicto con Estados Unidos y abre una ventana para la negociación diplomática.
El anuncio fue realizado por el canciller iraní Abbas Araghchi en un comunicado oficial emitido desde Teherán, donde confirmó que la medida está condicionada al cese de los ataques contra territorio iraní. ''Si los ataques contra Irán se detienen, nuestras poderosas fuerzas armadas cesarán sus operaciones defensivas'', señaló el funcionario, en representación del Consejo Supremo de Seguridad Nacional.
Además, Araghchi indicó que el paso seguro por el Estrecho de Ormuz estará garantizado durante dos semanas, aunque aclaró que el tránsito se realizará bajo coordinación con las fuerzas armadas iraníes y considerando ciertas ''limitaciones técnicas'' derivadas del contexto bélico. Este punto deja abierta la incertidumbre sobre el nivel real de normalización del flujo marítimo en una de las rutas energéticas más importantes del mundo.
El canciller iraní emitió un comunicado en el cual garantiza la reapertura del estrecho, pero advirtió que estará administrado por las fuerzas armadas iraníes
La decisión de Teherán se produce en respuesta a intensas gestiones diplomáticas encabezadas por Pakistán. El canciller iraní expresó su agradecimiento al primer ministro Shehbaz Sharif, destacando su papel en la mediación que permitió acercar posiciones entre las partes enfrentadas. Según el comunicado, estos esfuerzos fueron determinantes para avanzar hacia una posible desescalada del conflicto.
En paralelo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó la aceptación de una tregua temporal bajo condiciones específicas, entre ellas la reapertura ''completa, inmediata y segura'' del Estrecho de Ormuz.
Este intercambio de propuestas sugiere la aparición de un terreno común para el diálogo, en un conflicto que en las últimas semanas había escalado significativamente y generado una de las mayores interrupciones en el suministro global de petróleo. Antes del anuncio, el tránsito por el estrecho, por donde circula cerca del 20% del crudo mundial, se encontraba prácticamente paralizado debido a ataques, amenazas y la incertidumbre generalizada en la región.
El impacto en los mercados internacionales no se hizo esperar. Tras conocerse la noticia, los precios del petróleo registraron una fuerte caída, mientras que los principales índices bursátiles mostraron alzas significativas, reflejando el alivio de los inversores ante la posibilidad de una desescalada. Sin embargo, analistas advierten que la situación sigue siendo frágil y que la reapertura parcial del estrecho podría no ser suficiente para restablecer completamente el flujo energético en el corto plazo.
Las autoridades iraníes agradecieron al primer ministro de Pakistán por las gestiones en el acuerdo temporal
Como parte de este proceso diplomático, se anunció la celebración de una cumbre de paz el próximo 11 de abril en Pakistán, donde se espera la participación de representantes de las partes involucradas y de otros actores internacionales. El encuentro será clave para evaluar la viabilidad de un acuerdo más amplio y duradero.
En este contexto, la tregua de dos semanas aparece como una oportunidad crítica para avanzar hacia una solución negociada. Aunque persisten dudas sobre la implementación de los compromisos asumidos, tanto Washington como Teherán han dado señales de apertura que podrían sentar las bases para una reducción sostenida de las tensiones.
La reapertura temporal del Estrecho de Ormuz no solo tiene implicaciones geopolíticas, sino también económicas, al influir directamente en los precios de la energía y en la estabilidad de los mercados globales. Por ahora, el mundo observa con cautela el desarrollo de los acontecimientos, a la espera de que esta pausa en el conflicto se traduzca en avances concretos hacia la paz.
El próximo 11 de abril se celebrará una cumbre en Pakistán donde se espera que representantes del gobierno de Trump se hagan presentes