La Casa Blanca denuncia acciones de activismo judicial tras fallo que anula reformas destinadas a reforzar la integridad electoral y la verificación de ciudadanía.
Una jueza federal designada por el expresidente demócrata Barack Obamaanuló este martes partes fundamentales de la orden ejecutiva impulsada por el presidente Donald Trumppara fortalecer los controles electorales en Estados Unidos, una decisión que provocó una inmediata reacción de la Casa Blanca y reavivó el debate sobre el creciente poder de los tribunales federales para bloquear políticas impulsadas por el Ejecutivo.
La jueza Denise J. Casper, del Tribunal de Distrito de Massachusetts, determinó que varios componentes de la orden ejecutiva firmada por Trump el 25 de marzo de 2025 excedían las facultades constitucionales del presidente y vulneraban la separación de poderes. La magistrada concluyó que el mandatario no tiene autoridad para imponer de manera unilateral nuevas reglas electorales y que esa responsabilidad corresponde principalmente a los estados y al Congreso.
La decisión representa un nuevo revés judicial para una de las principales iniciativas de Trump en materia electoral, diseñada para reforzar la confianza pública en los comicios federales mediante mayores requisitos de verificación de ciudadanía y estándares uniformes para la administración de elecciones.
Entre las disposiciones bloqueadas se encuentran la exigencia de presentar prueba documental de ciudadanía para registrarse como votante en formularios federales, modificaciones a las reglas aplicables a votantes militares y ciudadanos estadounidenses residentes en el extranjero, y medidas que condicionaban determinados fondos federales al cumplimiento de estándares electorales específicos por parte de los estados.
La jueza demócrata designada por Obama bloqueó el decreto de Trump que exigía mayores controles para votar a nivel federal
La Casa Blanca reaccionó con dureza al fallo. El subjefe de gabinete Stephen Miller advirtió que la sucesión de decisiones judiciales contra políticas de la administración está generando una preocupante tendencia dentro del sistema judicial federal.
A través de redes sociales, Miller expresó su esperanza de que el presidente de la Corte Suprema, John Roberts, comprenda ''el camino que estos jueces rebeldes han trazado para el poder judicial''. Sus comentarios reflejan la creciente frustración de los conservadores ante una intervención excesiva de jueces federales en decisiones adoptadas por funcionarios elegidos democráticamente.
Los críticos de la sentencia sostienen que el fallo ignora preocupaciones legítimas sobre la seguridad electoral y limita la capacidad del gobierno federal para garantizar que las leyes existentes sean aplicadas de manera uniforme en todo el país. También señalan que la exigencia de demostrar ciudadanía para votar cuenta con amplio respaldo entre los votantes estadounidenses y responde a un principio básico: que únicamente los ciudadanos estadounidenses participen en elecciones federales.
El vicejefe de gabinete de los Estados Unidos se mostró confiado de que la Corte Suprema pueda rever la situación
La demanda fue presentada por una coalición de 19 estados liderados por fiscales generales demócratas, entre ellos el de California, Rob Bonta, quien celebró el resultado como una victoria para los gobiernos estatales de corte socialista. Bonta afirmó que la decisión reafirma que los estados y el Congreso tienen la autoridad principal para regular las elecciones.
Sin embargo, defensores de la orden ejecutiva sostienen que la administración Trump no buscaba reemplazar la autoridad estatal, sino garantizar el cumplimiento de leyes federales ya existentes destinadas a proteger los derechos electorales y prevenir irregularidades.
El decreto argumentaba que Estados Unidos había fallado durante años en la aplicación rigurosa de ciertos requisitos federales relacionados con la integridad electoral. El documento advertía sobre problemas como registros de votantes inexactos, la posibilidad de que personas no ciudadanas se inscriban para votar y la aceptación de determinadas papeletas después del día oficial de las elecciones.
Según la administración, estas medidas eran necesarias para restaurar la confianza de los ciudadanos en el sistema electoral después de años de controversias y cuestionamientos sobre la administración de los comicios.
El fiscal general demócrata de California encabezó la demanda que limita el decreto de Trump junto a otros 18 estados demócratas
La decisión de Casper se suma a otro fallo emitido en abril de 2025 por la jueza federal Colleen Kollar-Kotelly, quien también bloqueó algunos aspectos de la orden relacionados con los requisitos de prueba de ciudadanía. No obstante, la nueva sentencia va mucho más lejos al invalidar múltiples componentes adicionales de la iniciativa presidencial.
El fallo llega en un momento en que los republicanos continúan impulsando en el Congreso la denominada SAVE Act, un proyecto de ley respaldado activamente por Trump que exige prueba documental de ciudadanía para registrarse como votante en elecciones federales.
La Cámara de Representantes ya aprobó una versión de la legislación, aunque su futuro en el Senado sigue siendo incierto debido a la oposición demócrata. Trump ha convertido la aprobación de esta iniciativa en una prioridad central y ha instado a los senadores republicanos a considerar incluso la eliminación del filibusterismo para garantizar su aprobación.
La orden ejecutiva firmada por Trump busca devolver la confianza del pueblo estadounidense en el sistema electoral
Para los partidarios del presidente, la decisión judicial demuestra la necesidad de que el Congreso actúe para convertir en ley muchas de las reformas propuestas por la administración. Mientras los tribunales continúen bloqueando acciones ejecutivas destinadas a reforzar la integridad electoral, será necesario recurrir a la vía legislativa para implementar cambios permanentes.
Aunque la mayor parte de la orden ejecutiva quedó anulada, todavía permanece abierta una disputa relacionada con la capacidad del gobierno federal para imponer condiciones al financiamiento electoral otorgado a los estados. La jueza otorgó plazo hasta el 10 de julio para que las partes decidan si continuarán litigando ese aspecto específico del caso.