Ocho miembros de Antifa fueron condenados este martes a penas de al menos 50 años de prisión tras haber sido declarados culpables de cargos de terrorismo por atacar un centro de detención de ICE en Texas. El líder de la organización terrorista de izquierda, Benjamin Song, recibió una sentencia de 100 años de cárcel.
Si bien los veredictos contra los acusados ya se habían dictado en marzo, la lectura de las sentencias se produjo hoy en los tribunales texanos. En el juicio, los fiscales probaron que los acusados lanzaron un ataque terrorista premeditado contra el centro de detención de ICE donde arrojaron fuegos artificiales, vandalizaron la propiedad y abrieron fuego contra los policías que acudieron al lugar. Un agente recibió un disparo de bala en el cuello y logró sobrevivir de milagro.
Benjamin Song, sindicado como el cabecilla de la entidad terrorista de izquierda, recibió la pena más severa: un siglo de cárcel. Por su parte, otra de las integrantes del grupo, Maricela Rueda, fue sentenciada a 70 años de prisión, mientras que Autumn Hill, Zachary Evetts, Savanna Batten, Meagan Morris y Elizabeth Soto recibieron penas de 50 años. Daniel Rolando Sánchez-Estrada fue condenado a 30 años de reclusión.
El centro de detención que fue atacado por los terroristas el año pasado.
Una condena histórica
El ataque ocurrió al 4 de julio del año pasado. Los imputados fueron hallados culpables de los delitos de disturbios, prestación de apoyo material a terroristas, conspiración para el uso y portación de explosivos, y uso de explosivos. También se les imputaron tres cargos de intento de homicidio de un oficial, tres cargos de efectuar disparos de arma de fuego durante un delito violento, ocultación corrupta de documentos y conspiración para la destrucción de pruebas.
"El veredicto demuestra que el FBI mantiene su compromiso de identificar, localizar y desmantelar a Antifa y sus redes de financiamiento en todo el país", había afirmado en marzo el director del FBI de Trump, Kash Patel. "No se tolerarán los actos de violencia contra nuestras fuerzas del orden, y continuaremos trabajando para proteger a las comunidades de todo el país del terrorismo nacional".
En marzo, la fiscal general Pam Bondi había señalado tras el veredicto inicial que "Antifa es una organización terrorista nacional a la que se le permitió florecer en ciudades gobernadas por demócratas, pero no bajo el mandato de Trump".
Otros siete implicados en la causa -Seth Sikes, Nathan Baumann, Joy Gibson, Susan Kent, Rebecca Morgan, Lynette Sharp y John Thomas- ya se habían declarado culpables el año pasado por el cargo de prestación de apoyo material a terroristas, por lo que recibieron condenas menores.