El gobernador demócrata de California, Gavin Newsom, se enfrentó a los sectores más radicales de su propio partido al rechazar una propuesta impulsada por los Socialistas Democráticos de América (DSA) que buscaba imponer un impuesto extraordinario del 5% sobre la riqueza de los multimillonarios del estado. El mandatario advirtió que la iniciativa perjudicaría la competitividad económica de California, agravaría la salida de empresarios e inversores y generaría ingresos extraordinarios que no resolverían los problemas estructurales del presupuesto estatal.
La ''Propuesta 40'', respaldada por el DSA de California en vísperas de las elecciones legislativas de noviembre, pretendía establecer un gravamen único sobre los activos de los residentes más ricos del estado. Aunque el recuento electoral del miércoles mostraba que la medida se encaminaba a la derrota, su promoción provocó un enfrentamiento entre los socialistas y otros dirigentes demócratas que cuestionaron los riesgos económicos de la iniciativa.
Newsom expresó su oposición antes de la votación y destacó que el rechazo no provenía exclusivamente de sectores republicanos o empresariales. Según explicó, numerosos sindicatos y organizaciones tradicionalmente vinculadas al Partido Demócrata también se habían pronunciado en contra.
''Los bomberos se opusieron. Los maestros se opusieron. Planned Parenthood se opuso. La gran mayoría del movimiento laboral se opone. Creo que la mayoría de los californianos también está en contra'', afirmó el gobernador en una entrevista.












