Conservar el control de la Cámara de Representantes y el Senado en unas elecciones de medio término constituye una de las mayores dificultades para cualquier presidente de Estados Unidos.
Durante el último siglo, solamente cuatro mandatarios consiguieron que sus respectivos partidos ganaran la elección mediante la defensa de la mayoría en ambas cámaras después de una elección legislativa celebrada a mitad de su mandato.
El resultado del 3 de noviembre de 2026 volvió a confirmar esa tendencia histórica, luego de que el Partido Republicano sufriera un retroceso electoral que le hizo perder el control del Congreso durante la segunda presidencia de Donald Trump.
Al mismo tiempo, los datos de los recientes comicios no pueden analizarse como un avance de los demócratas, sino a partir de las dificultades del Partido Republicano para movilizar a sus propios votantes.
















