El presidente Donald Trump anunció el jueves en cadena nacional que, según indican documentos de inteligencia recientemente desclasificados, China tiene acceso a más de 200 millones de registros de votantes en 18 estados y que podría utilizar esta información para manipular el voto por correo.
Así lo indica una revisión de los sistemas de votación realizada por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y la Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad (CISA). El reporte concluye que potencias extranjeras, específicamente China y Rusia, atacaron la base de datos electorales de distintos estados durante los últimos años.
"El impacto de las filtraciones no se limita a 'socavar la confianza' o 'difundir falsas denuncias'; los datos en sí mismos podrían usarse meses o incluso años después del hackeo para alterar la información de registro", advierte dicho informe, el cual añade: "La verdadera amenaza es qué se puede hacer con los datos robados".
Como el padrón electoral estadounidense ya fue vulnerado y este contiene datos que no se vencen, los escenarios de explotación de esta información para fines ilegítimos son infinitos. Por ejemplo, ciberdelincuentes podrían usar los datos de los votantes para tramitar de forma masiva votos por correo falsos en nombre de personas que usualmente no van a sufragar.
Otra posibilidad es que se usen estos datos robados para modificar la información que hay dentro del padrón. De esta forma, agentes extranjeros podrían alterar la afiliación partidaria de algunos votantes para que así su sufragio sea considerado como inválido o nulo, pues se debe recordar que en muchos estados es obligatorio estar registrado en un partido político para sufragar en las elecciones internas.
En resumen, si esta vulnerabilidad es explotada a gran escala por el régimen comunista chino o cualquier actor foráneo, se podría dejar a numerosos ciudadanos estadounidenses sin derecho al voto, sin mencionar que se pueden tramitar votos por correo de forma masiva o directamente borrar la información entera de los votantes, como ya alertan los informes de inteligencia que Trump difundió anoche.
Trump dio un discurso histórico el jueves donde probó que las elecciones norteamericanas están comprometidas por la injerencia extranjera.