Una conferencia de dos días celebrada en la sede del Sindicato de Maestros de Chicago (CTU) ha generado una fuerte polémica en Estados Unidos tras reunir a activistas socialistas, grupos antiisraelíes y organizaciones de extrema izquierda que promueven campañas contra la política exterior estadounidense. El evento fue cuestionado por defensores de la educación, quienes advirtieron que este tipo de iniciativas reflejan una agenda ideológica radical alejada de las necesidades reales de las escuelas y de la enseñanza.
El encuentro, organizado por la ''Anti-War Action Network'' (AWAN), incluyó talleres dedicados a estrategias de protesta, manejo de medios de comunicación, recaudación de fondos, fortalecimiento de alianzas con sindicatos y organizaciones políticas de América Latina y África, así como sesiones sobre el seguimiento de envíos de armamento y la coordinación de campañas de movilización.
Para Josh Weiner, director de defensa del Instituto de Valores Norteamericanos (NAVI), el contenido de la conferencia demuestra que algunos sectores del movimiento sindical docente están más interesados en promover causas políticas que en mejorar la calidad educativa.
Weiner aseguró que resulta difícil encontrar alguna relación entre estos talleres y la misión principal de un docente. A su juicio, la prioridad debería ser fortalecer el aprendizaje de los estudiantes y mejorar el desempeño académico, no convertir las aulas en espacios de activismo político.
El Instituto de Valores Norteamericanos lanzó fuertes críticas contra el sindicato de docentes de Chicago y advirtió por sus intenciones de politizar las aulas
Aunque el Sindicato de Maestros de Chicago no apareció oficialmente como patrocinador del evento, la conferencia se desarrolló dentro de su sede y el recinto exhibía carteles del sindicato, además de un maniquí vestido con una camiseta de la organización. Esto evidencia una clara cercanía entre el sindicato y los organizadores, aunque formalmente se haya evitado una participación directa.
Uno de los aspectos más controvertidos fue la decisión de los organizadores de bautizar temporalmente distintas salas con nombres de figuras vinculadas a regímenes autoritarios y movimientos revolucionarios de izquierda. Entre ellos figuraban Fidel Castro, Nicolás Maduro, Cilia Flores, Rasmea Odeh, Ibrahim Traoré y Patrice Lumumba.
Los oradores realizaron sus presentaciones desde un podio decorado con una bandera palestina. Entre las organizaciones participantes se encontraban la ''U.S. Palestinian Community Network'', ''Freedom Road Socialist Organization'', ''Anti-War Committee Chicago'', ''Chicago Alliance Against Racism and Political Repression'' y el ''Committee to Stop FBI Repression'', grupos que mantienen posiciones abiertamente críticas hacia Estados Unidos, Israel y las instituciones occidentales.
Entre los conferencistas estuvo Jessica Plichta, maestra de preescolar en Michigan e integrante de la ''Freedom Road Socialist Organization'', un movimiento que se define como marxista-leninista y que sostiene que su objetivo es impulsar el socialismo en Estados Unidos. Plichta fue arrestada anteriormente tras conceder una entrevista televisiva en defensa del régimen venezolano de Nicolás Maduro, luego de que la policía la acusara de bloquear una carretera y desobedecer órdenes para despejar la vía.
Otro de los participantes fue Hatem Abudayyeh, presidente de la Red de la Comunidad Palestina de EEUU y antiguo portavoz del comité de defensa de Rasmea Odeh, figura ampliamente controvertida por su nefasto historial judicial.
Una maestra jardinera que fue previamente detenida por formar parte de disturbios, fue una de las principales oradoras del evento
Las resoluciones aprobadas durante la conferencia también despertaron preocupación. Entre ellas se incluyeron llamados a poner fin a la ayuda militar estadounidense a Israel, ampliar las campañas del movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) y fortalecer el activismo pro-palestino.
Otra resolución calificó al régimen iraní como ''antiimperialista'' y expresó respaldo a la soberanía de Irán, una postura que los críticos consideran una legitimación de un gobierno responsable de graves violaciones a los derechos humanos y de apoyar organizaciones extremistas.
Weiner sostuvo que el sindicato intenta mantener cierta distancia pública respecto del evento para reducir el costo político, aunque, según afirmó, comparte espacios e intereses con los organizadores. NAVI también señaló que el vicepresidente del CTU, Jackson Potter, y CORE, la corriente que dirige el sindicato, siguen en redes sociales al grupo ''Comité Anti-Guerra de Chicago'', lo que consideran un indicio de afinidad política.
El vicepresidente del Sindicato de Maestros de Chicago mantiene fuertes vínculos con las organizaciones de izquierda que se reunieron
El representante de NAVI advirtió que este tipo de iniciativas buscan presentar a Estados Unidos como una potencia imperialista responsable de la violencia mundial mientras se otorga legitimidad a dirigentes y gobiernos autoritarios de izquierda. Ese enfoque contradice el propósito de la educación pública, que debería transmitir conocimientos fundamentales, fomentar el pensamiento crítico basado en hechos y preparar a los estudiantes para desenvolverse como ciudadanos responsables dentro del sistema democrático estadounidense.
AWAN, por su parte, afirma en su sitio web que su misión consiste en construir un movimiento nacional para combatir lo que denomina el ''imperialismo estadounidense'', tanto mediante protestas callejeras como mediante presión política.
Finalmente, Weiner alertó que la estrategia observada en Chicago podría extenderse a otros distritos escolares del país. Afirmó que cada vez que estas organizaciones logran introducir una agenda ideológica en instituciones educativas o sindicales, intentan replicar ese modelo en otras ciudades, impulsando una visión política que, según sus críticos, reemplaza la educación por el activismo y aleja a las escuelas de su función principal: enseñar y formar ciudadanos con conocimientos sólidos, en lugar de promover militancia partidista.
Las distintas organizaciones de izquierda reunidas bautizaron a los salones escolares con los nombres de varios dictadores comunistas y terroristas