Un grupo de activistas vinculados a los Socialistas Democráticos de América (DSA) ha expresado públicamente su apoyo a China y al modelo político del Partido Comunista Chino (PCCh), generando múltiples críticas sobre la creciente cercanía de sectores de la izquierda socialista estadounidense con un régimen ampliamente cuestionado por sus restricciones a las libertades políticas y civiles.
Al menos 11 personas que se identifican como miembros del DSA o de su Comité Internacional figuran entre los firmantes de una declaración impulsada por "Amigos de la China Socialista", una organización con sede en Londres que afirma contar con 952 adherentes. El documento llama a "apoyar, defender y desarrollar la comprensión del socialismo chino", al tiempo que presenta a China como una pieza fundamental para el futuro del socialismo mundial.
La declaración sostiene que el avance global hacia el socialismo es indispensable para la supervivencia de la humanidad y acusa al capitalismo de ser incapaz de resolver problemas como la pobreza y la desigualdad. Sus autores también vinculan el sistema capitalista con la guerra, el imperialismo, el racismo, la misoginia y la destrucción ambiental.
Sin embargo, el respaldo a China ha provocado cuestionamientos debido a que el manifiesto prácticamente pasa por alto las características autoritarias del sistema político chino. Bajo el liderazgo de Xi Jinping, el PCCh mantiene un control prácticamente absoluto sobre las instituciones políticas y ejerce una fuerte censura sobre los medios de comunicación, internet y la expresión pública.

El documento, lejos de presentar esas restricciones como un obstáculo para el modelo que defiende, coloca a China como una referencia para una futura transformación internacional. Sus autores aseguran que Beijing es una de las principales fuerzas detrás de la construcción de un sistema mundial ''multipolar'' y de un nuevo orden económico internacional.













