Seguinos en redes

Hungría

Elecciones en Hungría: Orbán va en busca de su quinto mandato – Entrevistamos a su asesor András Lászlo

Publicado

en

De cara a las elecciones de este domingo, La Derecha Diario entrevistó en exclusiva a uno de los asesores más importantes del gobierno de Viktor Orbán.

Este domingo 3 de abril se llevarán a cabo elecciones parlamentarias en Hungría, en las que se decidirá el próximo gobierno. El líder de la derecha europea, Viktor Orbán, busca su quinto mandato y cuarto consecutivo (1998-2002, 2010-2014, 2014-2018, 2018-2022).

En cuanto a la intención de voto, la alianza conservadora Fidesz-KDNP, la cual lidera Orbán, se encuentra actualmente en el 47% de intención de voto y la alianza Oposición Unida—que contiene desde comunistas hasta la fascistas antisemitas— en el 42%, según resultados arrojados por el Perspective Institute en su último informe del 28 de marzo.

Esto significaría un total de 119 escaños para Viktor Orbán y 79 escaños para la oposición, según la estimación del Mandate Institute.

Con muchas expectativas antes de las elecciones, la columnista de La Derecha Diario, Candela Sol Silva, ha entrevistado en exclusiva al asesor del partido Fidesz desde 2016, András László, quien cuenta con 14 años de experiencia en el ámbito de las relaciones internacionales, incluido el Ministerio de Asuntos Exteriores y el Parlamento Europeo.


Gracias por estar con nosotros tan cerca de la elección: ¿Qué está en juego este domingo?

“Hungría ha pasado por una transición difícil después del comunismo. Desde 1990, cuando Hungría recuperó su independencia tras la caída del telón de acero, han pasado años difíciles. La transición del socialismo a la democracia no fue fácil. Nunca se logró eliminar los restos de la élite y las instituciones comunistas. Una coalición social-progresista (socialist-liberal en inglés), que gobernó entre 2002 y 2010, casi llevó al país a la bancarrota. La alianza conservadora de Fidesz y KDNP (demócratas cristianos) obtuvo una mayoría de dos tercios y consolidó el país, tanto financiera como moralmente. En los últimos 8 años, Hungría ha estado en una senda de crecimiento, a pesar de las graves crisis internacionales. El gobierno de Viktor Orbán se destacó en la creación de empleos, la reducción de impuestos y precios de la energía, así como en la construcción de un sólido sistema de apoyo a la familia. Queremos que Hungría siga creciendo y prosperando”.

Toda la oposición, desde comunistas hasta fascistas antisemitas, trató de unirse para derrotar a Fidesz pero, naturalmente, tuvieron muchos problemas internos. ¿Cuáles son los logros del gobierno de Orbán que provocaron la unión de la oposición con ideas antagónicas?

“El gobierno de Orbán ha ocupado durante muchos años el middle ground político. La oposición fragmentada significó una gran ventaja en las elecciones. Sin embargo, han aprendido las lecciones equivocadas. Optaron por crear una alianza de partidos pero no una alianza de votantes o de ideas. En lugar de ganarse a los votantes, sus líderes negociaron acuerdos para garantizar sus escaños en el parlamento. Lo único que los une es su disgusto por el gobierno de Viktor Orbán.

Fidesz y KDNP, por otro lado, decidieron seguir un enfoque diferente. Hemos superado las diferencias políticas y adoptado medidas que gozan de apoyo popular más allá de nuestra base de votantes. Los húngaros se benefician de nuestras políticas incluso si no votaron por nuestra alianza. Esto se lo pone muy difícil a la oposición, porque su alianza se basa en rechazar las medidas y políticas del gobierno de Orbán”.

En un hipotético nuevo mandato de Viktor Orbán, ¿Cuáles serían los principales objetivos del gobierno?

“Se ha logrado mucho en numerosas áreas. Esto incluye hacer de Hungría un país pro-familiar, creando una sociedad de trabajo en lugar de una sociedad de bienestar y elevando los salarios y el nivel de vida. Naturalmente, queremos seguir haciendo esto. También queremos fortalecer la cooperación económica y política de los países de Europa Central. Esto requiere inversiones en infraestructura y la creación de alianzas políticas que puedan defender eficazmente los intereses de las naciones centroeuropeas en la economía europea y mundial.

También hemos sido fuertes opositores de las principales ideologías progresistas y neomarxistas. Hemos rechazado la idea de la inmigración ilegal masiva, los planes de la UE para la reubicación obligatoria de inmigrantes ilegales y la política de fronteras abiertas.

El día de las elecciones, los húngaros también podrán votar en un referéndum, donde podrán optar por detener la ideología LGBT en las puertas de las escuelas y jardines de infancia. El gobierno tiene la intención de fortalecer los derechos de los padres en lo que respecta a la educación sexual de sus hijos y restringir los contenidos de los medios dirigidos a menores que promuevan el cambio de género. Los progresistas están furiosos por esto, así que espero muchas batallas internacionales en esta área. Un apoyo popular a estas medidas en los referéndums legitimaría la agenda conservadora”.

¿Qué medidas gubernamentales se llevaron a cabo para equilibrar las sanciones de los burócratas europeos?

Hungría se ha visto amenazada cada vez con más sanciones a nivel de la UE por parte de la izquierda. Nuestros oponentes a menudo disfrazan sus ataques políticos como “defensores del estado de derecho” (rule of law). Sin embargo, la legitimidad reside en el gobierno electo, no en las instituciones internacionales ni en las ONG que realizan activismo político. Respetamos la ley de la UE y los tratados internacionales, por lo que los ataques se basan en suposiciones y lo que ellos llaman “problemas sistémicos”. No pueden señalar ninguna ley específica que sea contraria a los requisitos del estado de derecho de la UE. La izquierda simplemente no puede soportar que una mayoría conservadora pueda gobernar durante tanto tiempo y gobernar con éxito. Esta es una amenaza fundamental para su visión del mundo que no tolera el pensamiento patriótico, los valores sociales conservadores o al menos una mentalidad soberanista.

La economía húngara se ha recuperado después de la pandemia. Somos capaces de crecer a pesar de que los fondos de la UE se retienen ilegalmente de Hungría. Podemos financiar proyectos de inversión con préstamos de los mercados internacionales. Sin embargo, el próximo gobierno húngaro tendrá que ser duro y exigir que los fondos que contractualmente se deben a Hungría se transfieran lo antes posible. ¡La interferencia en nuestra política interna debe detenerse! El nuevo gobierno tendrá una nueva legitimidad del pueblo húngaro para seguir las políticas que considere que sirven mejor a los intereses nacionales. Ningún agente internacional puede negar esto al nuevo gobierno húngaro”.


En cuanto al candidato de la oposición para primer ministro, Peter Marki-Zay, alcalde de la ciudad de Hodmezovasarhely, en el sur de Hungría, sostiene la falsa dicotomía de que el país debe decidir entre dos mundos: la Rusia de Vladimir Putin o el Occidente liberal.

Putin y Orbán pertenecen a este mundo autocrático, represivo, pobre y corrupto. Tenemos que elegir Europa, Occidente, la OTAN, la democracia, el estado de derecho, la libertad de prensa, un mundo muy diferente. El mundo libre“, asegura.

La oposición incluye desde comunistas hasta el partido Jobbik, el cual se unió formalmente a la coalición anti-Orbán en diciembre pasado. Jobbik era, hasta hace poco, un partido abiertamente antisemita, donde incluso un legislador llamó a crear una lista de políticos judios un día después de que miles se manifestaran en Budapest para protestar contra el antisemitismo del partido fascista. Para colmo, a principios de este año apareció un video donde uno de los parlamentarios de Jobbik hace un saludo nazi y se ríe.

Y como si todo lo anterior fuera poco, a principios de febrero Peter Marki-Zay hizo la siguiente desafortunada declaración “los liberales, los comunistas, los conservadores y los fascistas los representamos por separado en la alianza“.

En lo que respecta a la guerra entre Rusia y Ucrania, Péter Pillók, director del Grupo de Investigación en Ciencias Sociales de la Fundación Centro de Conocimiento Público de Fin de Siglo, presentó un balance social en donde se reflejan las opiniones del pueblo húngaro sobre el conflicto

El mismo describió que el 90% de los encuestados considera que la seguridad de Hungría es lo prioritario, por lo que no están de acuerdo en la escala hacia un conflicto armado. También informó que el 79% dijo que Hungría debería rechazar las sanciones que podrían dañar la economía del país. Más aún, el 81% dice que el cierre del gas ruso no debería permitirse.

A pesar de la posición con total parcialidad del pueblo húngaro, Zelénski ha arremetido contra Viktor Orbán en su discurso en la cumbre de la OTAN, exigiéndole que acepte sanciones más fuertes y que permita el paso de armamento por su país.

En su discurso se muestra enojado con el primer ministro húngaro, por estar más preocupado por su propio país que por Ucrania, y quien representa los intereses de su propio pueblo en lugar de los de Zelénski, con una elección a pocos días de concretarse.

A pesar de que Hungría ha acogido a cientos de miles de refugiados ucranianos y que el gobierno aceptó el plan de la UE de expulsar a los bancos rusos del sistema SWIFT, parece no ser suficiente

También la ministra de defensa de República Checa, Jana Černochová, esta en desacuerdo con la postura tomada por Hungría. Jana expuso su descontento en redes sociales diciendo “no iré personalmente a Hungría para una reunión de ministros de defensa V4 (Grupo de Visegrado). Tienen elecciones la próxima semana y no me conviene participar en la campaña allí. Siempre he apoyado el V4 y lamento mucho que el petróleo ruso barato sea más importante para los políticos húngaros que la sangre ucraniana”.

Que rápido parecen olvidar estos mandatarios cómo Hungría contribuye a la diversificación de las fuentes de suministro de gas y al fortalecimiento de la seguridad energética de Ucrania, gracias a la importación diaria de 8 millones de metros cúbicos de gas provenientes del mercado europeo, a través de un gasoducto húngaro, el cual funciona desde enero del corriente año y esta actualmente activo.

Extender sanciones al sector de la energía es inapropiado, estamos del lado de la paz y la misma debe lograrse mediante negociaciones diplomáticas” señaló Viktor Orbán luego de la cumbre de la OTAN. 

El mandatario sostiene que las sanciones a la energía son inaceptables y que atentan contra el interés nacional, ya que significaría que deben pagar ellos el precio de la guerra. Recordemos que el 85% del gas y el 65% del petróleo que el país magiar consume provienen de Rusia. Hungría no es un país rico y se encuentra menos equipado que muchos países de Europa Occidental para resistir los impactos materiales de la guerra.

Viktor Orbán tiene que responder ante el pueblo húngaro, no ante Volodimir Zelénski y los medios occidentales. El sentido común debería prevalecer en estos casos, especialmente con una elección parlamentaria tan cercana.

Por otro lado, el martes 15 de marzo Hungría celebró el Día de la Revolución en conmemoración de la revuelta contra el Imperio Austríaco en 1848. Acompañado de la celebración el primer ministro pronunció en su discurso: “Nuestro interés es evitar ser un peón sacrificado en la guerra de otros. En esta guerra no tenemos nada que ganar y todo que perder”, dijo Orbán ante la multitud. “¡Debemos quedarnos fuera de esta guerra! Ni un solo húngaro debe quedar atrapado entre el yunque ucraniano y el mazo ruso”.

En una entrevista para About Hungary el primer ministro dijo “la paz y la seguridad están en juego en las próximas elecciones, y nuestro mensaje es claro: solo nosotros podemos garantizar la paz y la tranquilidad en tiempos de guerra”.

¿Volverá a entregarle el pueblo magiar a Viktor Orbán por quinta vez las riendas del país? ¿O se arriesgarán a ser gobernados por una coalición con ideas antagónicas y problemas internos pre-existentes en medio de una guerra? 


Por Candela Sol Silva, para La Derecha Diario.

Hungría

La economía de Hungría creció un 42% en lo que va de la gestión de Viktor Orbán y se despega del fracaso europeo

Publicado

en

Las reformas estructurales sobre la economía húngara fomentaron el crecimiento y el desarrollo social del país. Entre 2010 y 2022 Hungría creció casi el triple de lo que pudo crecer el promedio de los 19 países que conforman la Eurozona. 

Mientras la mayor parte de los países de la Unión Europea y la Eurozona enfrentan un peligroso estancamiento secular, la economía de Hungría se expande al ritmo más vertiginoso desde la década de 1990, despegándose así del fracaso europeo.

Bajo la administración de Viktor Orbán el país apostó por una profunda agenda de reformas estructurales. El impuesto a las Ganancias para personas físicas dejó de aplicar tasas progresivas y elevadas, y fue simplificado a partir de 2011 en un “Flat Tax” con una alícuota uniforme del 16% hasta 2015 y 15% desde 2016

Los impuestos para las sociedades fueron simplificados y rebajados del 20% al 19% de las utilidades no distribuidas en 2010, y más tarde la alícuota fue llevada a solo el 9% a partir de la reforma tributaria de 2017. Este tratamiento tributario para las empresas es uno de los más competitivos del mundo, y una de las razones por las cuales Hungría se negó a aceptar la aplicación del impuesto corporativo mínimo internacional del 15% como propuso Joe Biden

También se emprendieron reformas para la reducción del tamaño del Estado y la desregulación de la economía. Entre otras reformas, se eliminaron las barreras a la entrada y/o salida de capitales, se desreguló el mercado doméstico de transportes, se determinó la flexibilización de la legislación laboral para garantizar la competitividad del país, y se fomentó la apertura arancelaria del país adoptando la unión aduanera. 

La administración Orbán abogó por una estricta disciplina fiscal, ya que Hungría mantuvo el superávit primario sin excepción entre 2012 y 2019, habiéndose perdido durante el shock provocado por la pandemia en 2020. El déficit del Estado húngaro solamente se explica por el pago de intereses de deuda pública.  

Mientras la Unión Europea apostó por la consolidación de la socialdemocracia y un excesivo arsenal de regulaciones y tasas impositivas, la administración de Viktor Orbán apostó por la aplicación del Consenso de Washington

Los resultados fueron contundentes para cada rumbo elegido. La economía de Hungría acumuló un fuerte crecimiento del 41,5% entre el segundo trimestre de 2010 y el segundo de 2022. El crecimiento para el PBI promedio de la Eurozona alcanzó solamente el 15,1% durante el mismo período. La brecha de crecimiento entre ambas esferas económicas persiste desde el año 2000 y se profundizó a partir de 2010.

Si bien es cierto que el pobre desempeño del crecimiento poblacional es un factor relevante para la explicación del amesetamiento de la expansión económica, no lo es en la comparación entre Hungría y otros países europeos porque la población húngara no crece desde el año 1982. 

La falta de crecimiento poblacional en la Eurozona no puede ser una excusa para explicar su deterioro relativo con respecto a Hungría porque este último país estuvo expuesto al mismo problema demográfico, y al mismo tiempo consiguió elevadísimas tasas de crecimiento. El relativo de Europa es una consecuencia de la aplicación de la socialdemocracia hasta sus últimas consecuencias

La brecha de crecimiento acumulada entre Hungría y la Eurozona, medida por la expansión del PBI desde 1995 como “base 100”, se situó en el 9% para mediados del 2010 y actualmente alcanza hasta el 35% acumulado desde los 90s.

Brecha estructural de crecimiento entre Hungría y la Zona Euro.

Seguir Leyendo

Hungría

Orbán hizo obligatorio que las mujeres escuchen el latido del bebé antes de practicar un aborto

Publicado

en

El gobierno de derecha en Hungría emitió un decreto para que los médicos hagan escuchar a las mujeres que solicitan un aborto los signos vitales del feto.

El primer ministro húngaro Viktor Orbán ha emitido un decreto que requerirá que los médicos presenten a las mujeres que solicitan un aborto los signos vitales fetales, una obligación que endurece las reglas de aborto que a pesar de los intentos del partido gobernante, todavía siguen siendo demasiado flexibles en el país.

El decreto emitido el pasado lunes 12 de septiembre establece que los proveedores de atención médica deberán proporcionar a las mujeres embarazadas “una indicación claramente identificable de los signos vitales del feto” antes de proceder con cualquier aborto. El reglamento entró en vigor este 15 de septiembre.

En un comunicado, el Ministerio del Interior mencionó una reciente encuesta que asegura que “casi dos tercios de los húngaros asocian el comienzo de la vida de un niño con el primer latido del corazón”, por lo que con esta disposición, el gobierno espera que más madres se arrepientan de cometer el aborto si pueden escuchar el latido de su hijo, sin importar la cantidad de semanas de embarazo.

Los equipos modernos pueden detectar los latidos del corazón al principio del embarazo, lo que puede proporcionar información más completa para las mujeres embarazadas y evitar que procedan con el aborto“, concluye.

Las leyes sobre el aborto en Hungría son bastante flexibles para la cultura conservadora que mantiene la mayoría de la población, y prácticamente no han cambiado desde que se legalizó el procedimiento durante el período socialista del país en 1953.

Desde aquél entonces, el aborto quedó completamente legalizado hasta las 12 semanas, y bajo las tres causales (violación, riesgo de vida o inviabilidad del feto) puede hacerse un aborto hasta las 24 semanas.

El gobierno de Orban se presenta a sí mismo como un defensor de los valores familiares tradicionales pero no ha podido hasta la fecha revertir las leyes abortistas, por lo que ha optado por ofrecer importantes exenciones fiscales y subsidios para las familias que tienen varios hijos en un esfuerzo por aumentar la tasa de fertilidad en declive del país, y evitar los abortos.

Orban incluso consagró en la nueva Constitución húngara del 2011 que “la vida del feto estará protegida desde la concepción”, pero no ha podido endurecer significativamente las leyes sobre el aborto, y aunque algunos juristas argumentan que desde ese año las leyes que ponen fin al embarazo son inconstutucionales, en la práctica nada ha cambiado.

En una publicación de Facebook este martes, Dora Duro, legisladora del partido de derecha Nuestra Patria, y considerada la líder del movimiento pro-vida en Hungría, se atribuyó la victoria política y escribió que el gobierno había adoptado la propuesta que vino originalmente de su partido.

Hace años que Duro viene pidiendo que se exija que las mujeres embarazadas escuchen el latido del corazón del feto antes de poner fin a su embarazo. “Este es el primer movimiento pro-vida desde la regulación del aborto en 1953, rompiendo un tabú de décadas”, escribió Duro.

Con este anuncio, el gobierno de Viktor Orbán insiste con poner trabas en el procedimiento del aborto, tratando de persuadir a las mujeres de que no lo hagan, en vez de presionar para su prohibición total, aunque no oculta que de poder hacerlo, no dudaría.


Por Alfonso Lorenzo de Olmos, para La Derecha Diario.

Seguir Leyendo

Hungría

El líder de la oposición a Orbán en Hungría admitió que recibió financiamiento de la Casa Blanca de Biden

Publicado

en

Péter Márki-Zay dijo en una reciente entrevista radial que toda la fracasada campaña contra Viktor Orbán fue cubierta económicamente por la fundación norteamericana “Acción por la Democracia”.

El líder de la coalición opositora a Viktor Orbán y ex candidato a primer ministro Péter Márki-Zay, actualmente alcalde de la localidad húngara de Hódmezővásárhely, admitió que en las elecciones parlamentarias del pasado mes de abril, su campaña fue financiada por una fundación vinculada a la Casa Blanca de Biden.

Durante el podcast Magyar Hang, Márki-Zay dijo que el presupuesto de la campaña fue cubierto en su totalidad por la fundación Acción por la Democracia, una agrupación que ha financiado campañas en contra de “políticos de derecha anitdemocráticos” en países como Italia, Brasil, Hungría, Polonia y Turquía.

La fundación le dijo a luego a Magyar Hang que ellos no le dieron fondos campaña a Márki-Zay, sino que apoyaron financieramente al Movimiento Hungría de Todos (MMM) “como una organización civil”. Una justificación recursiva ya que el MMM es la fuerza política de Márki-Zay.

“Acción por la Democracia” afirmó que el dinero no provino de la Casa Blanca, y que en su lugar tuvo una “intensa recaudación de fondos online” y recibió dinero para esta causa de miles de personas. Sin embargo, no aceptaron un pedido de publicación de los donantes así que esta afirmación no tiene sustento.

Cabe aclarar que tanto en Estados Unidos como en Hungría, las donaciones a partidos políticos deben ser públicas, así que si este dinero terminó en un movimiento político, se podría pedir que la información sea publicada.

La fundación es comandada por David Koranyi, un húngaro que vive en Estados Unidos y que a su vez es miembro del Atlantic Council, un think-tank norteamericano extensamente vinculado al Partido Demócrata.

El Atlantic Council es el brazo operativo de los demócratas en el plano académico-político en el extranjero. En 2020, gracias a una medida de Trump, por primera vez este think-tank tuvo que publicar las fuentes de sus ingresos.

Tuvo que mostrar que el 86% de sus ingresos provienen de la Casa Blanca (Estados Unidos) y de Downing Street (Reino Unido), mientras que el otro 14% proviene de fuentes no-gubernamentes, por ejemplo Facebook, Goldman Sachs, Fundación Rockefeller y hasta Burisma, la empresa ucraniana que lo tiene al hijo de Joe Biden como parte de la junta directiva.

El resto de los directivos de “Acción por la Democracia” también están completamente ligados al Partido Demócrata y a la actual administración. Entre los miembros del consejo de asesores encontramos personajes conocidos como el politólogo estadounidense Francis Fukuyama, asesor de Bush, Obama y Biden.

También encontramos al ex Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos Zeid Ra’ad Al Hussein, el jordano que antecedió a Michelle Bachelet en el cargo y que intentó usar su posición para frenar, entre otras cosas, la votación del Brexit en el Reino Unido.

Pero quizás el nombre más llamativo que aparece entre los asesores de esta fundación es el ex redactor de discursos de Clinton, Robert Boorstin, quien también trabajó como asesor de la Secretaría de Estado. En 2007 abandona la política y se pasa a Google, donde asume como Director de Políticas Públicas de la empresa.

Actualmente es el vicepresidente de Albright Stonebridge, una consultora de políticas públicas que maneja la agenda internacional del gobierno de Biden. Los 10 funcionarios más importantes del Departamento de Estado eran empleados de Albright antes de ser llamados por Biden.

Todas estas conexiones demuestran que la fundación responde directamente a la Casa Blanca, y canalizó donaciones a un partido político en particular, una clarísima interferencia en asuntos internos. Desde hace décadas se sabe que el Departamento de Estado de los Estados Unidos interfiere en elecciones extranjeras pero este puede ser el caso más explícito y con más evidencia que se tiene hasta la fecha.

István Hollik, director de comunicaciones del partido de Orbán, recordó que en Hungría es ilegal que un partido reciba financiación del extranjero, y anunció que abrirán una investigación al respecto. Según él, Márki-Zay y su equipo de campaña “abusaron de la ley”, ya que recibieron la financiación a cuenta de su asociación y no del partido político, para esquivar las leyes de transparencia.

Además, Hollik aseguró que ‘Acción por la Democracia’ tiene vínculos con George Soros, cuyo dinero está bloqueado en Hungría y su financiación en suelo húngaro está prohibido.

Seguir Leyendo

Tendencias