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Rusia

La batalla de Bakhmut está aplastando a las mejores unidades de Rusia: Wagner abrirá nuevos centros de reclutamiento

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Funcionarios ucranianos aseguran que la batalla por la toma de la ciudad de Bakhmut está gastando el arsenal ruso y acabando con sus mejores unidades de combate. Además, Yevgeny Prigozhin, jefe de la milicia privada Wagner, que está luchando en el frente de Bakhmut, abrirá nuevos centros de reclutamiento para reponer las enormes pérdidas que ha supuesto la batalla.

Ucrania ha decidido no rendirse y seguir luchando en la ciudad de Bakhmut porque, según afirmó un asesor directo del presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, la batalla está inmovilizando a las mejores unidades de Rusia y degradándolas justo antes de una contraofensiva de primavera planificada por las fuerzas ucranianas.

Los comentarios de Mykhailo Podolyak son una señal clara de la estrategia de Kiev, que reafirma la voluntad ucraniana de continuar con la defensa de la pequeña ciudad oriental, sitio de la batalla más sangrienta de la guerra, donde Moscú intenta asegurar su primera gran victoria en más de medio año.

"Rusia ha cambiado de táctica", señaló Podolyak en una entrevista publicada por el periódico italiano La Stampa. "Ha convergido en Bakhmut con una gran parte de su personal militar entrenado, los restos de su ejército profesional, así como las empresas privadas (léase Wagner)".

"Por lo tanto, tenemos dos objetivos: reducir su personal capaz tanto como sea posible, y fijarlos en algunas batallas clave agotadoras, interrumpir su ofensiva y concentrar nuestros recursos en otros lugares, para la contraofensiva de primavera”, remarcó. “Por lo tanto, hoy Bakhmut es completamente efectivo, incluso superando sus tareas clave".

Rusia ha convertido a Bakhmut en el objetivo principal de una ofensiva invernal que involucra a cientos de miles de reservistas y mercenarios. Ha capturado la parte oriental de la ciudad y las afueras al norte y al sur, pero hasta ahora no ha logrado cerrar un anillo alrededor de los defensores ucranianos por el oeste.

Militares ucranianos caminan por un camino embarrado cerca de la ciudad de Bakhmut

Kiev, que a principios de marzo parecía planear retirarse hacia el oeste, anunció esta semana que sus generales habían decidido reforzar Bakhmut y seguir luchando. La viceministra de Defensa, Hanna Maliar, dijo que, mientras Rusia presionaba su ofensiva, "nuestros soldados están haciendo todo lo posible para evitar que el enemigo implemente sus planes".

Por su parte, Moscú asegura que capturar Bakhmut perforaría un agujero en las defensas ucranianas y sería un paso hacia la captura de toda la región industrial ucraniana de Donbas, un objetivo crucial desde el inicio de la invasión el 24 de febrero del 2022.

La guerra de trincheras en Bakhmut, descrita por ambas partes como una picadora de carne, se ha cobrado un gran número de víctimas. Amén de ello, la decisión de Kiev de quedarse y luchar sugiere que el mando militar ucraniano cree que las pérdidas de Rusia en el frente superan ampliamente las suyas.

Los avances de Rusia parecen ralentizarse en medio de quejas de Yevgeny Prigozhin, jefe de la milicia privada Wagner que lidera el asalto de Rusia en Bakhmut, de que el comando militar ruso no estaba proporcionando a sus hombres suficiente munición.

Si bien Prigozhin agradeció públicamente al gobierno por un aumento "heroico" en la producción, en el mismo mensaje de audio dijo que estaba "preocupado por la escasez de municiones y proyectiles no solo para Wagner (…), sino para todas las unidades del ejército ruso".

Yevgeny Prigozhin, fundador del Grupo Wagner de Rusia, habla en Paraskoviivka, Ucrania

Prigozhin también aseguró que Wagner, que ha sufrido grandes pérdidas en la lucha por Bakhmut, ha abierto centros de reclutamiento en 42 ciudades rusas con miras a reponer las filas del ejército.

"A pesar de la colosal resistencia de las fuerzas armadas ucranianas, seguiremos adelante. A pesar de los palos en las ruedas que nos lanzan a cada paso, superaremos esto juntos", agregó posteriormente.

En enero, Estados Unidos estimó que Wagner tenía unos 50.000 combatientes en Ucrania, incluidos 40.000 convictos que Prigozhin había reclutado en prisiones rusas con la promesa de un perdón gratuito si sobrevivían seis meses en el frente. En febrero, sin embargo, dijo que ya no se le permitía contratar convictos directamente de la cárcel.

Funcionarios ucranianos han afirmado que casi 30.000 combatientes de Wagner han desertado o han sido asesinados o heridos en Ucrania, una cifra que no puede ser verificada de forma independiente.

Adicionalmente, en una publicación separada en las redes sociales, Prigozhin dijo que Ucrania estaba preparando una contraofensiva cerca de Bakhmut, y agregó: "Por supuesto que estamos haciendo todo lo posible para evitar que esto suceda".

Después de lograr avances a lo largo de la segunda mitad de 2022, las fuerzas ucranianas han estado principalmente a la defensiva desde mediados de noviembre, mientras que Rusia ha pasado al ataque.

Tropas ucranianas disparan un mortero contra las tropas rusas fuera de la ciudad de Bakhmut

Sin embargo, excluyendo los alrededores de Bakhmut que han logrado capturar, la ofensiva rusa de invierno ha fracasado. Mientras tanto, Kiev está esperando un aumento en la ayuda militar occidental que se espera en los próximos meses para una nueva ofensiva a fines de la primavera.

Kiev y Occidente están viendo signos de agotamiento en la última salva masiva de Rusia de ataques con misiles contra objetivos ucranianos. Rusia gastó cientos de millones de dólares en lanzamientos de misiles a través de Ucrania el jueves, incluidos seis de sus misiles hipersónicos Kinzhal (‘Daga’), promocionados como una superarma para la que la OTAN no tiene respuesta. No obstante, se cree que posee sólo unas pocas docenas de Kinzhals.

Si bien el bombardeo del jueves acabó con la vida de algunos civiles, parece no haber logrado demasiado en términos militares. Al parecer habría golpeado sistemas de energía en territorio ucraniano, pero la mayoría de ellos ya han sido restaurados.

La capital de Ucrania reparó la mayor parte de su infraestructura energética el viernes, dijeron las autoridades. Serhii Popko, jefe de la administración militar de Kiev, dijo que la electricidad y el agua fueron restauradas en la ciudad. Si bien alrededor del 30% de los consumidores en la capital permanecieron sin calefacción, nuevos trabajos de reparación están en curso.

Aproximadamente el 60% de los hogares en la ciudad de Kharkiv que fueron sacados de la red por los ataques con misiles de Rusia el jueves también volvieron a funcionar, aseguraron las autoridades, aunque se mantuvieron daños significativos en las regiones de Zhytomyr y Kharkiv en el noroeste y noreste de Ucrania.

El humo se eleva sobre el gigantesco monumento ‘Patria’ después de un ataque con misiles rusos en Kiev

El analista militar ucraniano Oleh Zhdanov dijo que Rusia estaba atacando la infraestructura civil porque "carecen de datos sobre la ubicación de las tropas y armas ucranianas". "Están atacando la infraestructura civil y utilizando los mismos viejos métodos de atacar a civiles para sembrar el miedo y el pánico en la sociedad", finalizó.

Estados Unidos

Tucker Carlson entrevistó en secreto a Putin en Moscú: La Unión Europea evalúa sancionarlo y prohibirle el ingreso al continente

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La conversación entre el ex presentador de Fox News y el mandatario ruso se emitirá el jueves en Twitter y en la página web tuckercarlson.com.

El periodista más importante del momento, Tucker Carlson, viajó a Moscú a escondidas esta semana para entrevistar en un mano a mano exclusivo al presidente de Rusia, Vladimir Putin, en lo que sería la primera que concede el mandatario a un estadounidense desde que comenzó la guerra en Ucrania.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, dijo que Putin había accedido a la entrevista con Carlson porque el enfoque del ex presentador de Fox News difería de la información “unilateral” sobre el conflicto de Ucrania de los otros medios de comunicación occidentales.

Carlson subirá la entrevista directamente a Twitter el jueves, como hizo con sus otras entrevistas a presidentes como Javier Milei en Argentina, Viktor Orbán en Hungría o Donald Trump en Estados Unidos. En un anticipo que subió este martes, dijo que la entrevista permitiría a los estadounidenses entender el punto de vista de Rusia sobre la guerra.

No estamos aquí porque amemos a Vladimir Putin. Nadie les pide que estén de acuerdo con lo que Putin pueda decir en esta entrevista, pero les instamos a que la vean. Deben saber todo lo que puedan”, dijo.

Según el periodista, sus productores también están intentando entrevistar a Volodimir Zelenski en Ucrania, para que pueda dar la otra cara de la situación, pero por el momento sin éxito. De hecho, funcionarios ucranianos han pedido su cabeza.

Persecución política

Según el propio Carlson, la última vez que intentó entrevistar a Putin, fue boicoteado por los servicios de inteligencia de los Estados Unidos. Se cancelaron sus pasajes "sorpresivamente", recibió amenazas anónimas para que no viaje y hasta su esposa recibió extorsiones.

También asegura que sus teléfonos fueron intervenidos y sus mensajes de texto fueron filtrados a la prensa. "No compartí las capturas con nadie, nunca me alejé de mí teléfono, es imposible que la prensa haya conseguido esas fotos sin ayuda del Gobierno", confirmó.

Sin embargo, esto solo retrasó lo inevitable, y después de reorganizarse mejor, Carlson logró viajar a Moscú por debajo de la atención del gobierno de Biden, y una vez en Moscú, logró moverse con total libertad, incluso apareciendo en varios videos que filmó la gente cenando en restaurantes y caminando por la calle.

Tras lograr la entrevista, miembros de la Unión Europea pidieron implementar sanciones contra el comunicador estadounidense por "contribuir a difundir la propaganda del Kremlin", según dijeron varios eurodiputados actuales y anteriores.

En particular, el ex primer ministro belga y actual diputado del Parlamento Europeo, Guy Verhofstadt, pidió la palabra en la sesión de este miércoles y calificó a Carlson de haberse convertido en el “portavoz de Donald Trump" y de "estar jugando a favor de Vladimir Putin".

“Parece lógico que el Servicio Europeo de Acción Exterior examine también su caso”, dijo el legislador en medio del recinto, en referencia a la agencia europea que tiene a cargo imponer sanciones a los empresarios o políticos que colaboren con el Kremlin.

Estas sanciones van desde multas económicas, pasando por embargos de bienes, hasta la prohibición de ingresar a cualquiera de lo 27 países miembro de la Unión Europea.

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Economía

El colapso de la economía planificada en la Unión Soviética: La caída del sistema que esclavizó a millones de personas por 70 años

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Hace más de tres décadas colapsó definitivamente el experimento socialista en Rusia, dejando consigo un prontuario de atraso económico y social. La caída de la cortina de hierro dejó en evidencia el fracaso del intervencionismo estatal y la planificación centralizada.

Un 25 de diciembre de 1991 se disolvía la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), tras un largo proceso de agonía económica e inestabilidad política prolongada, que dejó un saldo de millones de personas que murieron de hambre o por la represión del Estado.

El derrumbe de la URSS marcó el fin de la dictadura totalitaria en Rusia y algunos de los países colindantes. Se trata del régimen por excelencia que abolió casi por completo la libertad económica, la libertad civil y la libertad política sobre todas aquellos países que aglutinó. Dejó en manifiesto el fracaso de la ideología comunista y la planificación centralizada como una alternativa de organización social

El derrumbe político de la URSS no fue sino la consecuencia de un masivo colapso económico, un episodio que dio inicio a una de las crisis más severas de la historia, y cuyas secuelas persistieron a lo largo de la década de los 90s en Rusia. El fin de la cortina de hierro inspiró la necesidad de reformismo tanto en países post-soviéticos como en múltiples economías emergentes.

¿Por qué se estancó la economía socialista?

La Unión Soviética experimentó un importante crecimiento económico entre las décadas de 1950 y 1960, ya que aún asignando arbitrariamente los recursos, el Estado creó desde cero sectores que de otro modo hubieran sido impensables (por ejemplo el desarrollo de la industria pesada en un país predominantemente agrícola). Asimismo, la brecha tecnológica entre la URSS y Occidente era relativamente baja tras el final de la Segunda Guerra Mundial, entre otras cosas por la expansión del comercio con la Europa Oriental y con China.

Aún así, esta expansión no tuvo nada de excepcional si se la compara con países que partieron de una situación muy atrasada en términos relativos durante en la década de 1950, como España, Portugal, Grecia e incluso Brasil. Otro punto a tener en cuenta es que el alza inicial del PBI per cápita soviético no necesariamente reflejaba una mejoría de las condiciones materiales de vida de sus ciudadanos, porque al no haber un sistema de precios eficiente no había manera de interpretar las preferencias por ciertos bienes en detrimento de otros, simplemente se le obligaba a la población a aceptarlos por la fuerza.

Y fue precisamente la falta de un sistema de precios lo que irremediablemente terminó boicoteando todo el esquema. Sin un sistema de precios capaz de reflejar las preferencias de las personas o asignar los recursos, y frente a la total carencia de incentivos compatibles con la iniciativa individual, la economía planificada no fue capaz de identificar eficientemente ni cuánto, ni cómo, ni qué producir exactamente.

Se establecieron pautas de producción dentro de programas quinquenales, y los ciudadanos eran reducidos a ser una mera materia prima dentro de un plan de acción centralizado, una suerte de “productivismo forzoso”.

En una economía moderna el capital fluctúa entre sectores a través de las señales que marca el sistema de precios, pero en el régimen soviético las asignaciones se realizan con criterios políticos, con pautas arbitrarias o incluso con tecnicismos que no cuentan con la suficiente información.

La Unión Soviética enfrentó un largo proceso de descapitalización y atraso tecnológico acumulativo, que culminó con el estancamiento de la productividad de los factores para las décadas de 1970 y 1980. El auge de los años 60s se convirtió en un pesado estancamiento.

Las reformas de Gorbachov y el colapso insalvable de la economía centralizada

Consciente de las causas del estancamiento, el Secretario General Mijaíl Gorbachov trató de hacerles frente mediante la flexibilización del sistema planificador, en un vago intento por descentralizar pero sin abandonar el socialismo de Estado propiamente dicho.

Para revertir la baja productividad, Gorbachov estableció el “principio de autofinanciamiento en las operaciones empresariales”, por el cual las empresas estatales recibieron más autonomía de los recursos financieros que recaudaban y al mismo tiempo se hacían responsables de planificar sus propios gastos (tanto en salarios, insumos, bienes finales, etc).

Para atacar la abrumadora brecha tecnológica que condenaba al país al fracaso, se decidió flexibilizar el monopolio estatal sobre el comercio exterior, permitiendo que las empresas estatales y los ministerios pudieran acceder al comercio exterior, y se legalizó la inversión extranjera directa para ciertos sectores específicos. Asimismo, se legalizaron las cooperativas independientes al Estado.

Colapso productivo de la Unión Soviética entre 1981 y 1991.

Las tímidas reformas fueron un fracaso absoluto. La contracara de la mayor autonomía financiera para las empresas estatales fue la brutal caída de la recaudación del Gobierno central (ya que las ganancias de las empresas eran ingresos contables para el Estado). El déficit general aumentó al 2,3% del PNB en 1985, 6% en 1986, 7% en 1987, más de 10% para 1988, y superó el 15,8% en 1991

Estos desequilibrios se cubrieron enteramente con emisión monetaria directa del Gosbank (el Banco Central de la Unión Soviética). Los gastos del Estado siguieron aumentando, y el grado de centralización de la URSS alcanzó su punto más alto en los años 80s. El balance financiero total del Estado llegó a representar el 90% del PNB en 1990, y los gastos presupuestarios (la parte más importante del balance) superaron el 75% del Producto Neto material (una forma de medir de la producción en las economías socialistas).

Como los precios eran reprimidos y fijados arbitrariamente por el Estado, las situaciones de desabastecimiento se multiplicaron exponencialmente. La disparidad entre el crecimiento de la oferta monetaria y la oferta de bienes y servicios provocó un problema de “sobrante monetario” que sumió a la población en una situación de subsistencia y miseria.

La administración Gorbachov respondió al desabastecimiento con una reforma monetaria a gran escala. Se autorizó un aumento del 63% sobre los precios mayoristas en enero de 1991 pero solo 6% sobre los minoristas. La cantidad de precios fijos pasaron del 90% al 55% del total, y el resto pasaban a ser “administrados”.

Por otra parte, se firmó un decreto confiscatorio para retirar rublos en circulación, al mismo tiempo en que se estableció un corralito de hasta 1.000 rublos mensuales por persona para los depósitos en la Caja de Ahorros de la Unión Soviética.

En respuesta, la gente desesperada se lanzó masivamente a comprar divisas en el mercado negro para salvaguardar sus ahorros, y la brecha cambiaria escaló de 316% a más de 500% en febrero (el tipo de cambio oficial no se ajustaba desde la década de 1960). El Gobierno se vio obligado a devaluar hasta un 372% el tipo de cambio legal a partir de abril.

En ese mismo mes los precios minoristas subieron un 63,5% y la inflación superó los 3 dígitos. La economía entró en recesión ante la imposibilidad de solventar las ineficiencias del sistema, el desabastecimiento persistió incluso después de los fuertes aumentos, y la actividad industrial se derrumbó un 21% entre diciembre de 1988 y diciembre de 1991.

Para diciembre de ese mismo año, los faltantes de carne superaban el 52,6% en las tiendas oficiales, 20% en la leche, 70% en vegetales y 54% en azúcar, y precios disparándose con cada vez más violencia. La Unión Soviética se derrumbó el 25 de diciembre y el sistema de represión de precios colapsó en enero de 1992 con un salto del IPC en torno al 245% tras la reforma Pávlov.

Tenemos mucho de todo: tierra, petróleo, gas, otras riquezas naturales, y tampoco Dios nos ofendió en cuanto a inteligencia y talentos. Pero vivíamos bastante peor que en los países desarrollados. La razón de esto era evidente: la sociedad estaba asfixiada por las tenazas de un sistema burocrático y autoritarioAsí no se podía seguir viviendo, todo tenía que cambiar radicalmente”, admitió públicamente Gorbachov como parte de su discurso de renuncia en diciembre de 1991.

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África

Otro golpe para Francia en África: Tras los golpes de Estado patrocinados por Putin, el G5 del Sahel está a punto de caer

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Tras el abandono de Burkina Faso y de Níger de la alianza destinada a combatir el terrorismo en la región patrocinada por Francia, Chad y Mauritania avanzarán en la disolución del G5 del Sahel.

Chad y Mauritania, los dos Estados miembros restantes del G5 del Sahel, afirmaron el miércoles en un comunicado conjunto que estaban tomando las medidas necesarias para disolver el grupo creado con el fin de combatir el terrorismo islámico luego de que los otros tres países fundadores se retirarán de él.

En un comunicado conjunto, Chad y Mauritania informaron que "toman nota y respetan la decisión soberana" de Burkina Faso y Níger de abandonar la alianza, siguiendo los pasos de Malí, que lo hizo en 2022.

Además, agregaron que "implementarán todas las medidas necesarias de acuerdo con la convención fundacional del G5, en particular el artículo 20", el cual establece que la alianza puede ser disuelta a petición de al menos tres Estados miembros.

El sábado, pasado, Burkina Faso y Níger anunciaron su retirada de la alianza. Según un comunicado conjunto, ambos países "han decidido con plena soberanía abandonar todas las instancias del G5 Sahel, incluida la fuerza conjunta" a partir del 29 de noviembre.

"La organización está fallando en lograr sus objetivos. Peor aún, las ambiciones legítimas de nuestros países, de hacer del G5 Sahel una zona de seguridad y desarrollo, se ven obstaculizadas por la burocracia institucional de una época anterior, que nos convence de que nuestro proceso de independencia y dignidad no es compatible con la participación del G5 en su forma actual", agregaron las juntas militares nigerinas y burkineses.

Fuerzas conjuntas del G5 del Sahel

Haciendo una clara referencia a Francia, patrocinador del G5, añadieron que "el G5 Sahel no puede servir a intereses extranjeros en detrimento de nuestros pueblos, y menos aún a los dictados de cualquier potencia en nombre de una asociación que los trata como niños, negando la soberanía de nuestros pueblos".

Si bien, al anunciar su retirada, los oficiales militares burkineses y nigerinos no pidieron explícitamente su disolución, el destino de la agrupación anti terrorista parecía sentenciado incluso antes de que la junta de Malí anunciara su retiro en 2022.

Además, lo cierto es que, sobre el terreno, se han llevado a cabo pocas operaciones conjuntas del G5 y la situación de seguridad ha continuado deteriorándose con el pasar de los años. Por esto, los resultados del G5, creado en 2014, han sido pobres en comparación a las expectativas iniciales.

Recordemos que, en 2017, los líderes de Burkina Faso, Chad, Malí, Mauritania y Níger acordaron desplegar una fuerza antiterrorista conjunta respaldada por Francia, pero los gobernantes militares de los tres países que han abandonado el grupo han acusado a París de tener un papel desmedido después de años de despliegues de tropas francesas en sus territorios.

Junta militar nigerina que tomó el poder en el pasado mes de julio

Asimismo, a pesar de la creación de la fuerza conjunta, la violencia de los grupos armados ha seguido extendiéndose, dejando un saldo de víctimas que alcanza los miles de civiles y combatientes, y el desplazamiento de millones de personas. También, ha proliferado la inestabilidad política en la región, que ha sido testigo de una sucesión de golpes militares en muchos de los países que la integran.

Por último, es menester recordar que, en septiembre de este año, solo dos meses después del golpe de Estado, la junta militar de Níger firmó un pacto de defensa mutua con Burkina Faso y Malí para apoyarse mutuamente, incluso en materia de defensa, contra cualquier amenaza de rebelión armada interna o agresión externa. La carta se conoce como la Asociación de Estados del Sahel (ASS).

En el mismo sentido, los ministros de Relaciones Exteriores de los tres países recomendaron la semana pasada la creación de una confederación como parte de un objetivo a largo plazo de unir a los países de África Occidental dentro de una federación.

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