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Alemania

Angela Merkel: “el coronavirus recién empieza”

La canciller alemana advirtió a sus pares europeos y a la población que, lejos de estar en su fase final, la lucha contra el coronavirus recién ha comenzado, y que relajar demasiado el aislamiento podría agravar la crisis.

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Angela Merkel ha señalado, este jueves, que Alemania puede estar apresurándose en la búsqueda de medidas para salir del aislamiento, y que “algunos Estados se están moviendo demasiado rápido mientras el país continúa aún en un fino borde a pesar de los positivos resultados alcanzados”

“Aún estamos lejos de la salida del bosque” apuntó la canciller alemana a los medios, intentando llevar a la población un mensaje de que aún queda mucho por recorrer en este largo camino que está significando el aislamiento obligatorio para los países del globo.
Mientras estas declaraciones ocurrían, soldados alemanes se encontraban adaptando el centro de exposiciones Messe Berlín para instalar 1.000 camas destinadas a futuros pacientes de coronavirus que, se cree, vendrán con lo que los especialistas llaman segunda ola del virus.

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“Si todas las medidas se eliminan prematuramente, existe un peligro fundamental de que las infecciones se reinicien” indicó a la prensa alemana Lars Schaade, el subdirector del Instituto Robert Koch, la agencia responsable del control de enfermedades. Las autoridades alemanas temen que, si relajan el aislamiento demasiado, vuelva a haber una ola de infectados del mismo o mayor tamaño que la actual.

Aún así, Alemania se encuentra en mejor posición para combatir el COVID-19 que muchos de sus socios europeos: mientras tienen una de las tasas de mortalidad más bajas del mundo (por debajo del 3%), el país cuenta con 33,9 camas de cuidados intensivos por cada 100 mil habitantes, contra 8,6 en Italia y 16,3 en Francia. Más allá de sus 150.000 infectados y 5.321 muertos, Alemania ha sido exitosa en su estrategia y no quiere relajarse para continuar ganando la batalla.

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Alemania

El nuevo gobierno socialista en Alemania cierra tres centrales nucleares y queda dependiente del gas de Rusia

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Ahora quedan tres centrales operativas que se cerrarán este año. Alemania deja de ser así un país nuclear, justo cuando Europa atraviesa una crisis energética por la suba del precio del gas.

En menos de un año Alemania se convertirá en un país sin energía atómica. Las centrales nucleares de Brockdorf, Emsland y Gröhnde, en el norte de Alemania, dejaron de funcionar el último día de 2021, en tanto en 2022 correrán la misma suerte las de Neckarshaim 2, Isar 2 y Gundremingen C, ubicadas en el sur de ese país.

Lo notable es que esto sucede en un contexto donde los precios de la energía a nivel mundial están por las nubes por diversas razones, pero uno de los principales motivos es que las principales economías del mundo están impulsando una transición verde a pesar de que la tecnología todavía no está lo suficientemente optimizada.

La temprana y forzada transición verde lleva a severos déficits energéticos que terminan supliendo comprando gas a países como Argelia o Rusia, o petróleo a Arabia Saudita o Irán. Esto genera la misma contaminación a nivel global (pero en otros países) y lleva a fuertes subas de precios, ya que estos países se pueden cartelizar al ser los únicos proveedores a gran escala de los hidrocarburos.

Países como Francia han decidido invertir fuertemente en las plantas nucleares, ya que, sin fallas en el proceso productivo, es la manera de generar energía más limpia que existe en la actualidad.

Pero en Alemania tienen otra concepción de las plantas nucleares. Desde la catástrofe de Chernobil en 1986, se creó un fuerte movimiento anti-nuclear en el país, y cuando cayó la Unión Soviética, todos los partidos alemanes acordaron imponer fuertes medidas regulatorias al sector.

La movida desembocó en una ley que se firmó en 2001, donde se estipuló que toda central debía desconectarse después de 32 años de funcionamiento. En ese momento la energía atómica representaba un 30% de la matriz energética en Alemania. El carbón representaba el 52% y las energías renovables apenas un 8%.

Pero después del accidente en Fukushima en 2011, cuando un tsunami impactó contra la central nuclear en Okuma, el gobierno de Merkel en Alemania decidió no construir nunca más nuevas plantas nucleares, por lo que las que se apaguen siguiendo la ley de 2001, no serán reemplazadas.

Es importante aclarar que la explosión en Chérnobil fue culpa de la desidia del régimen comunista soviético de una tecnología tan sensible como es la nuclear. Mientras que el accidente en Japón fue culpa de un tsunami. Dado que Alemania no tiene ni un régimen comunista ni la posibilidad de recibir el impacto de un tsunami, no debería preocuparse, pero la cuestión adquirió un fuerte tine político en las últimas décadas.

A partir del cierre de estas centrales térmicas, se agudizan las preocupaciones sobre el abastecimiento energético y el proceso de descarbonización.

Alemania es el país que más paga por la electricidad en Europa, lo que explica una suba del precio acumulada de más del 4% en el último año, cifra inusualmente alta para los países del Viejo Continente.

La mitad de la tarifa de energía esta compuesta por impuestos y recargos que sancionó el gobierno de Merkel para financiar la transición energética hacia energías renovables. Estas tasas no fueron suspendidas ni siquiera en pandemia y el nuevo gobierno socialista de Olaf Scholz prometió en campaña subirlas.

En otras palabras, Alemania ha decidido eliminar la energía más limpia de la humanidad por un miedo irracional, y en su lugar ha decidido comprar la energía más contaminante del mundo — el gas ruso — y ponerle un impuesto sideral que recae en los ciudadanos alemanes, para algún día en el futuro lejano incorporar energías renovables optimizadas a la matriz energética.

Esta decisión, además del claro problema económico, tiene un fuerte impacto geopolítico, ya que agudiza la dependencia de la enorme industria alemana del gas ruso, justo cuando la tensión de la Unión Europea con el gobierno de Putin por Ucrania está al límite.

Sobre el consenso de la medida, tres cuartas partes de los alemanes quieren que su gobierno tome medidas más duras contra la subida de precios y el 31 por ciento, casi un tercio, afirma que apoyaría el mantenimiento de la energía atómica si sirve para estabilizar los precios de la electricidad, según una encuesta del servicio de comparación de precios Verivox. Representa un aumento del 11 por ciento en el apoyo a la energía nuclear desde 2018.

El capitalismo ruso tiene de rehén a la gente de Putin... e incluso a él |  Opinión | Cinco Días

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Alemania

Alemania se convierte en el primer país del mundo en elevar el pase sanitario a tres dosis

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Momentáneamente se permitirá presentar un test negativo junto al pase sanitario de dos vacunas, pero en las próximas semanas solamente con tres dosis el pase se pondrá “verde”.

El canciller alemán Olaf Scholz, junto a los gobernador de los 16 estados del país, acordaron el viernes una nueva serie de restricciones sanitarias para frenar la propagación de la variante ómicron.

La nueva regla eleva el requerimiento para que el pase sanitario se ponga “verde” a tres dosis de la vacuna contra el coronavirus. Hasta la fecha, con dos dosis un ciudadano alemán podía gozar plenamente de sus derechos. Ahora, los perderá.

El acceso a restaurantes, bares, cines, teatros, y hasta el transporte público estará limitado a las personas con tres vacunas, o, momentáneamente, si tienen dos vacunas, podrán mostrar un test PCR de las últimas 48 horas.

Según explicó el gobierno socialista, la presentación del test es una medida transitoria, mientras se le da la oportunidad a los alemanes de vacunarse con la “dosis de refuerzo”. Pero que en algunas semanas será eliminado.

Es una regla estricta, pero necesaria que nos ayudará a controlar mejor las infecciones en el futuro de lo que es actualmente“, dijo Scholz, defendiendo la medida.

A pesar de no tener pruebas, Scholz dijo que “la mejor protección contra el omicron es una vacuna de refuerzo“. No hay evidencia que la vacuna frene el contagio de la nueva variante, y ya de por sí esta variante tiene una tasa de letalidad menor a la propia eficacia de la vacuna.

Olaf Scholz.

Esta fue la primera reunión con los líderes estatales del socialista Scholz desde que sucedió a Angela Merkel en el cargo en diciembre del año pasado, en un momento en que el nuevo gobierno alemán busca cumplir con su promesa de campaña de reforzar las medidas sanitarias.

La coalición de gobierno, liderada por el Partido Socialdemócrata (SPD), integra también a los ecologistas y a los liberales de izquierda, quienes a pesar de haber prometido una relajación de las restricciones en la campaña, cedieron en este punto a Scholz para poder formar gobierno.

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Alemania

Un estudio alemán informa que el 96% de los contagiados en la última semana del 2021 estaban vacunados

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El RKI tomó una muestra de los infectados con la variante omicron del 23 al 30 de diciembre, y descubrió que el 96% de los infectados tenían por lo menos dos vacunas, el 28% tenían tres, y solo el 4% no tenía ninguna.

Los datos publicados en la última semana del 2021 muestran que el 96% de los nuevos pacientes con la variante omicron en Alemania estaban “completamente vacunados”, mientras que las personas no vacunadas representaron solo el 4% de las infecciones.

El Instituto Robert Koch (RKI), una agencia financiada por el gobierno federal alemán, estudió los casos de 4.206 pacientes con variante omicron, de los cuales 4.020 habían tenían el esquema de vacunación completo contra el coronavirus. De los miles de casos nuevos, solo 186 personas no estaban vacunadas.

Dentro de esta muestra, 1.126 personas (el 28% de los pacientes) habían recibido incluso las tres vacunas; las dos dosis originales más lo que se llama una dosis de “refuerzo”.

El RKI señaló que el informe está basado en una muestra que “puede ser demasiado chica para ser significante“, pero afirmó que “no obstante, se proporciona una evaluación básica de la situación epidemiológica general“.

Sin embargo, los hallazgos en Alemania parecen ser similares a los datos publicados recientemente por el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, que en su propio estudio encontró que la variante omicron infectó al 80% de los casos estudiados.

Si bien la vacuna demostró reducir significativamente la gravedad de la enfermedad, parece ser bastante ineficaz en detener los contagios, algo que no suele ser el caso con las demás vacunas que se hicieron a lo largo de la historia, como la vacuna contra el polio o la malaria.

Las grandes farmaceúticas y la OMS recomiendan “dosis de refuerzo” para mejorar la eficacia de las vacunas, pero hay varios reportes que indican que demasiadas inyecciones de la misma vacuna pueden causar una “fatiga del sistema inmunológico” y, de hecho, comprometer la capacidad del cuerpo para combatir el virus.

El reporte más confiable de esta advertencia es uno elaborado por expertos en inmunología de Israel, que acudieron al pasquín demócrata The New York Times para lanzar una advertencia a la sociedad sobre el peligro de dar más de una dosis de refuerzo.

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