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Vaticano

El Papa Francisco y su “relación humana” con los genocidas comunistas de la dictadura cubana

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Cerca del fin de su pontificado, Bergoglio ha empezado una serie de declaraciones desafortunadas que confirman lo que sus fieles sospechan hace mucho tiempo: está más interesado en la política que en la Iglesia.

Se dice que el pez por la boca muere y el Papa Francisco parece haber entrado en una espiral de “sincericidio” digno de un loco que ya sabe que nada tiene que perder o simplemente está dando signos de demencia senil. Lo cierto es que en Roma hay mucho enojo, y ya piensan en el protocolo funerario.

En una entrevista concedida a Univisión, cuando le preguntaron al Papa sobre Cuba, el Sumo Pontífice resaltó que quiere “mucho al pueblo cubano”. Si se hubiera quedado callado ahí, hubiera estado bien, siempre y cuando se deje pasar por alto su falta de accionar en casi 10 años de pontificado y que no ha hecho nada por defender a los cubanos que incluso a la fecha son perseguidos y arrestados por su ideología y religión, pero no, Francisco continuó.

Yo quiero mucho al pueblo cubano, lo quiero mucho y tuve buenas relaciones humanas con gente cubana, y también lo confieso, con Raúl Castro tengo una relación humana“, dijo Francisco, en tal vez la peor declaración de la historia de un Santo Padre.

Quizás el líder de la Iglesia Católica olvidó su rol espiritual e institucional. Quizás también olvidó que todavía no ha pasado ni un año del estallido social cubano por las pésimas condiciones de vida que enfrenta el pueblo caribeño, durante las protestas del #SOSCuba.

Los cubanos tienen hambre, no tienen futuro y no tienen libertad y el culpable es pura y exclusivamente aquél hombre con el que dice poseer una “relación humana”. Pero él sabe que está mal lo que dice y por eso mismo dice “LO CONFIESO”.

Para entender el accionar de Bergoglio es necesario entender que viene de una escuela de pensamiento surgida en la década del 70 llamada La Teología del Pueblo. Esta vertiente de la Teoría de la Liberación pretendía ser social pero no marxista. Pero en realidad lo que hace es tomar al manifiesto comunista y reemplazar la palabra “partido” por “Iglesia” y “proletario” por “pobres”, básicamente. 

Desde la perspectiva de “liberación” es común que piense que el pueblo cubano se “liberó” de un dictador liberal burgués que oprimía a los pobres y que Fidel Castro era una especie de libertador que les devolvió la dignidad a un pueblo que, si bien es pobre, es digno

Estos orígenes explican en gran parte el rol que cumplió durante la dictadura militar, el regreso a la democracia, su reivindicación del peronismo dentro de la Iglesia y su defensa de un Estado benefactor. Él no busca combatir o erradicar la pobreza, él promueve la dignidad de ser pobre y la maldad intrínseca de todo aquél que no lo es.

Bueno, salvo que el “no-pobre” sea un dictador multimillonario como lo es Raúl Castro o lo era el propio Fidel. Con ellos si está todo bien. Lo que pasa es que por sobre la Teoría de la Liberación está el hecho de que Bergoglio todavía es fiel a la doctrina peronista de “a los amigos todo, al enemigo ni justicia”.

Lo vemos cuando se le consulta por la guerra en Ucrania y dice que prefiere hablar de las víctimas antes que de los victimarios, “del país que es agredido” y de las “cosas salvajes que leemos y que ya se sabe quién las hace”. Lo que se dice, todo un hombre de coraje. Además, es la primera vez en la historia reciente que la cabeza del Vaticano no se expresa sobre una guerra en Europa.

Pero esto es lo de menos. Ha abandonado a los cristianos perseguidos y asesinados por su fe en el mundo por facciones musulmanas extremistas. Promueve la inmigración descontrolada en una Europa arrasada por la corrección política y destruida por políticas progresistas, mientras él aprovecha el tiempo que le queda para hacer lo mismo en la Iglesia católica.

¿Puede Fransico mirar a los ojos a un cubano que tiene hambre y que no puede salir a la calle por temor a ser encerrado en la cárcel? ¿Puede Bergoglio mirar a un cubano a los ojos y decirle que en su pobreza y en su hambre es más digno y que irá al cielo mientras él disfruta de “una relación humana” con aquél que lo condena en vida?

Francisco sigue ocupado en la perpetuación de su legado. En Roma se habla de que si no fuera porque quiere asegurar un sucesor, ya hubiera renunciado por cuestiones de salud hace rato.

Aún así, muchos sacerdotes ya se preparan para lo que vendrá después y ya no le brindan especial importancia a sus dichos. Prueba de esto es la Carta Apostólica Desiderio Desideravi que Francisco publicó el 29 de junio y que pasó sin pena ni gloria. 

Si bien es una carta sobre liturgia, la cual parece una broma ya que Bergoglio aborrece la liturgia, no fue recibida con las trompetas triunfales con las que todo su trabajo ha sido recibido con anterioridad. Y este es un cambio notable, su figura se ha deteriorado muchísimo.

También es notable como la entrevista que Bergoglio diera a Télam hace algunas semanas, donde repitió estos dichos y agregó nuevas adulaciones a la cosmovisión socialdemócrata, no fue replicada en todos los medios, quizás sus frases de agenda progre verde ya no son noticiosas. Lo cierto es que su discurso sólo expone a un hombre político que está completamente alejado de su pueblo y de Dios.

Vaticano

Papa Francisco y la guerra contra los conservadores: Lanza una brutal reforma del Opus Dei

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Parece que Bergoglio siente que su tiempo se agota, ya sea por edad o por salud, y se está apurando para embestir a sus principales enemigos y detractores: la porción conservadora y de derecha de la Iglesia.

Cuando Francisco asumió el pontificado en 2013 prometió que reformaría a la Iglesia en vez de renovarla. Ahora, casi diez años después, pocas reformas han sido positivas para la institución religiosa y se ha dedicado despiadadamente a atacar todos los conservadores que se le oponen o lo critican

La guerra interna del Santo Padre ha sido contra los sectores conservadores, liturgistas, tradicionalistas y, en definitiva, todos los sectores no progresistas del clero. Primeramente, se realizó puertas adentro, pero en los últimos años este conflicto se ha destapado públicamente.

El Papa remueve, jubila o cambia de destino a sacerdotes y obispos que le molestan, cierra seminarios tradicionalistas de corriente tomista como el Seminario argentino de San Rafael y ahora atacó a una poderosa organización: el Opus Dei.

Hace unos días, el Vicario de Cristo, decidió con un motu proprio, un documento papal, reformar al Opus Dei. Con el título “Ad charisma tuendum (Para tutelar el carisma), Francisco degrada la jerarquía de la organización impidiendo así que su líder pueda ser nombrado obispo e impone una serie de controles obligándola a depender de la Congregación para el Clero y presentar informes anuales sobre todo lo que pasa dentro.

El Opus Dei fue fundado por Josemaría Escrivá de Balaguer en octubre de 1928 en Madrid y ha crecido desde entonces como una organización que se dedica a la evangelización y a una vida coherente con la fe en las circunstancias ordinarias de la existencia y especialmente a través de la santificación del trabajo. Su corriente es profundamente conservadora y su ética difiere en varios puntos con la ola reformista que impulsa Francisco.

Para sus críticos, el Opus Dei es un grupo sectario que somete a sus miembros a una estrecha vigilancia, los aísla del mundo exterior y los hace consagrar una obediencia absoluta a su líder, no al Papa, como el resto de la Iglesia. Pero la realidad es que el Opus defiende valores tradicionalistas y se opone a la doctrina progresista y tercermundista de Bergoglio y de sus más cercanos colaboradores.

Con este documento, Francisco se opone directamente a san Juan Pablo II quien elevó al Opus en 1982 al grado de “prelatura personal”, lo cual significa que la elevó al grado de una prelatura normal, como una diócesis más pero no atada a un territorio como el resto sino de jurisdicción personal. 

Cabe recordar que las únicas diócesis que son personales y no territoriales son las castrenses, las cuales dejaron de ser vicarias para convertirse en obispados también gracias a san Juan Pablo II y su constitución apostólica Spirituali Militum Curae

La diferencia entre el Opus Dei y los obispados castrenses del mundo (hay uno en casi todos los países) es que el Opus tenía cierto grado de independencia del Pontífice, quién si controla completamente a la Iglesia Castrense. La similitud entre ambos es que son porciones de la Iglesia de corte conservador.

Quizás por eso Francisco, quien fuera Administrador Apostólico del Obispado Castrense de Argentina en 2002, se ha ocupado de nombrar a personajes siniestros en estas diócesis con el objetivo de castigarlas por su posición tanto en la Iglesia como por su postura tradicionalista

Ahora bien, el Opus es una prelatura que cuenta con 90.805 miembros laicos y 2095 sacerdotes en más de 60 países. Tiene un gran patrimonio y sostiene numerosos centros educativos como la Universidad de Navarra.

No es tan fácil de doblegar y si Francisco se atreve a dar este golpe ahora se debe a que 43 mujeres denunciaron ser víctimas de abuso de poder y explotación por el Opus Dei. Esta denuncia se hizo al Vaticano y no a la Justicia de sus respectivos países, por lo que es difícil saber concretamente los detalles y prácticamente no se han dado detalles. 

Seguramente en todo esto, nada tenga que ver la legendaria rivalidad que los jesuitas tienen con el Opus Dei, a quienes consideran enemigos dentro de la Iglesia. Esto se reforzó hace unas décadas cuando los jesuitas apoyaban a socialistas y guerrilleros mientras el Opus apoyaba a Franco en España.

Fernando Ocáriz, actual prelado del Opus Dei, trató de guardar la compostura y dijo que esto se debe a que el Papa busca reforzar “la dimensión carismática” en lugar de la jerárquica pero es sabido que Bergoglio ha venido construyendo un perfil carismático y progresista, y que con esta medida recorta el poder de una facción de la Iglesia tradicionalmente asociada a ideas conservadoras. Justo a pocos días de declarar públicamente su “relación humana” con los Castro

Este movimiento de Francisco, que cayó como un baldazo de agua fría para muchos, despierta muchos rumores como que el Papa estaría analizando crear nuevas Prelaturas personales. El rumor más fuerte indica que sería en el Amazonas y así quitar su carácter exclusivo al Opus Dei

En definitiva, nada se puede hacer. Sólo otro Papa podría deshacer la destrucción de Francisco, pero el próximo Papa será elegido por un colegio cardenalicio casi completamente dominado por él.

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Canadá

Francisco se olvidó de sus problemas de salud para viajar a Canadá y pedir perdón a los pueblos indígenas

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Esta visita sorprendió a muchos que ya estaban preparando los trajes negros y las caras de luto debido a la débil salud del Pontífice, que le impidió viajar a África hace algunas semanas.

A pesar de los graves problemas de salud que aquejan al Papa, Francisco inició esta semana una extensa visita por Canadá con el objetivo de “disculparse con los pueblos indígenas por los abusos de los misioneros en internados cristianos”, entre el siglo XIX y la década de 1970.

Bergoglio se refirió a esta visita como un “viaje penitencial” de seis días con el objetivo de pedir disculpas a los pueblos indígenas por los llamados procesos de “asimilación“, cuando los diferentes gobiernos canadienses establecieron un sistema escolar residencial para indígenas, donde se los obligaba a aprender sobre la historia de Canadá, el cristianismo, los símbolos patrios, etc. Además de la prohibición de prácticas culturales de indígenas y de la Ley India.

Si bien su Santidad piensa tener varias reuniones con diferentes grupos de aborígenes, no ha trascendido si va a acceder a las demandas que éstos pueblos le exigen: la apertura de los archivos para dar con el paradero de los niños enviados a los internados y que nunca regresaron a sus hogares. También exigen reparaciones económicas y la devolución de las reliquias indígenas que se encuentran en poder de los Museos Vaticanos.

Cabe recordar que la Comisión de la Verdad y la Reconciliación de Canadá pidió en 2015 que se entregara una disculpa papal en suelo canadiense. El Vaticano hizo oídos sordos y respondió recién luego del hallazgo de más de 200 cadáveres de niños en la antigua escuela residencial Kamloops, en Columbia Británica.

A través de esta Comisión, el gobierno canadiense admitió que existieron numerosos abusos en las escuelas cristianas financiadas por el Estado, que operaron desde el siglo XIX hasta la década de 1970 en donde cerca de 150.000 niños fueron separados de sus familias y enviados a estas escuelas para “asimilarlos” a la sociedad cristiana de Canadá.

Esta visita del Papa a Canadá reaviva las esperanzas de todos aquellos cristianos que fueron víctimas de abusos sexuales, físicos y de poder por parte de sacerdotes y obispos que Francisco ha nombrado y mantenido en el cargo por ser amigos suyos, como el cercano caso de monseñor Gustavo Zanchetta. Lo que si, es posible que las disculpas de la Iglesia lleguen 50 o 200 años más tarde. No hay que perder la fe

Es curioso que el Papa haya podido movilizarse hasta Canadá para pedir perdón por actos históricos pero su rodilla no lo dejó visitar la República Democrática del Congo ni Sudán del Sur hace algunas semanas. Tal vez sea porque en estos dos destinos los sufrientes son más contemporáneos y víctimas de los musulmanes que son tan amigos del Pontífice. Esa rodilla selectiva… 

El emotivo momento cuando pusieron la corona de plumas sobre la cabeza del Pontífice recorrió el mundo, así como el momento en el que besó las manos del Jefe Littlechild y le pidió perdón humildemente. 

Lo cierto es que Francisco no hace nada nuevo. Años antes ya San Juan Pablo II había visitado el país no una sino dos veces (1989 y 1991) y pidió disculpas y se comprometió a colaborar con estas comunidades. También Pablo VI visitó Estados Unidos en 1965 y se dejó coronar con un tocado de plumas indígena.

Por supuesto que ningún otro Papa utilizó el aparato de prensa del Vaticano para promocionarse tanto, ni trató de venderse como un reformista que por primera vez reconoce el pasado oscuro de la Iglesia. Lo que realmente sería histórico es que visite Cuba y le pida perdón al pueblo por su “relación humana” con los Castro.

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Vaticano

El Papa Francisco convoca una cumbre de cardenales y cancela todos sus viajes: ¿Se viene la renuncia?

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La salud física ya no le da más, pero pospone la renuncia todo lo posible hasta asegurarse que su legado reformista permanezca intacto.

Los rumores que hasta hace una semana parecían teorías conspirativas sin fundamentos empiezan a encontrar sustento. El Papa Francisco, canceló su gira por África y el resto de sus viajes al exterior, y convocó una inusual cumbre de cardenales en el Vaticano.

Fuentes cercanas al Sumo Pontífice aseguran que su cuerpo ya no le responde, especialmente una rodilla que sin inflitraciones prácticamente no la puede usar. Puertas adentro, Bergoglio y los cardenlaes se preguntan si le sirve a la Iglesia un Papa que no se pueda mover ni viajar por el mundo.

Así, a sus 85 años, Francisco convocó un consistorio para nombrar nuevos cardenales en agosto, un mes de vacaciones en el Vaticano, y se especula que su renuncia podría ser informada poco después de ello.

El Vaticano dijo que el único viaje que Francisco no suspendió fue su visita a la localidad italiana de L’Aquila, donde visitará la tumba de Celestino V, un claro mensaje sobre su futuro dado que se trata del primer Papa que renunció voluntariamente al papado, en el siglo XIII.

San Celestino V, nombre de nacimiento Pietro del Morrone, renunció a su función el mismo año de su elección, en 1294. El religioso había sido ermitaño hasta su nombramiento como Sumo Pontífice, y se encontró con un Vaticano dividido y en guerra interna, una situación parecida a la que llevó a la renuncia de Benedicto XVI, el único otro Papa que hasta la fecha renunció voluntariamente al máximo cargo.

De renunciar, Francisco sería el tercer que lo hace, pero el primero que lo hace por cuestiones reales de salud. En su entorno aseguran que de la cabeza, Bergoglio se mantiene “10 puntos”, pero que su situación física se encuentra muy deteriorada.

El consistorio extraordinario se llevará a cabo el 27 de agosto para crear 21 nuevos cardenales, 16 de los cuales tendrán menos de 80 años, por lo que tendrán voto para elegir al sucesor de Francisco en un futuro cónclave.

Con esto, Francisco se asegura buenas posibilidades que su sucesor sea un reformista como él, y le garanticen que sus reformas permanezcan intactas. Desde que se convirtió en Papa en 2013, el argentino nombró 83 cardenales, muchas veces presionando a los incumbentes para que den un paso al costado y no peleen su reemplazo.

Su objetivo en el Vaticano siempre fue contrarrestar la influencia históricamente dominante de las iglesias europeas, que suelen tener valores más conservadores. Por el contrario, Francisco buscó darle preponderancia a las iglesias latinoamericanas.

Con este anuncio, el Papa espera elevar el número de cardenales electores a 133. Actualmente este número se encuentra especialmente bajo, en 117, cuando tradicionalmente siempre se intentó que sea de al menos 120.

Entre los nuevos cardenales que podrán elegir al sucesor de Francisco están Leonardo Ulrich Steiner, el arzobispo de Manaus; Paulo Cezar Costa, arzobispo de Brasilia; el paraguayo Adalberto Martínez Flores, arzobispo de Asunción, y el colombiano Jorge Enrique Carvajal, arzobispo emérito de Cartagena, todos reformistas como él.

En 2014, un año después de ser elegido, Francisco dijo a la prensa que si su salud le impedía desempeñar sus funciones, también consideraría renunciar. Benedicto XVI “abrió una puerta, la puerta a los papas jubilados”, dijo entonces el pontífice argentino.

Sin embargo, la mentalidad reformista de Bergoglio le impide renunciar en estos momentos, ya que su legado puede ser tirado a la basura si no actúa acorde a un meticuloso plan para evitar que vuelvan los conservadores al poder.

La situación es compleja, e incluso un grupo de canonistas conservadores argumentan que dada la extraña metodología empleada por Benedicto XVI para renunciar, se podría pedir la nulidad de su pontificado, esto es, declarar nulas todas sus enciclicas, documentos y nombramientos cardenalicios.

Esto Francisco lo sabe y por eso no quiere renunciar intempestivamente, aunque acorde a sus propios dichos debería. El Papa argentino es riguroso en su accionar y no dejará ninguna piedra sin levantar hasta lograr que su legado esté blindado por varias generaciones.

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