La consecuencia es inmediata: los apagones volvieron a intensificarse en todo el territorio. En los últimos días, cortes simultáneos llegaron a afectar entre 40% y 46% del país en horarios de alta demanda, reflejando la magnitud del problema energético.
La crisis no es nueva, pero se ha profundizado en los últimos años. El sistema eléctrico cubano enfrenta infraestructura obsoleta, falta de inversión y una fuerte dependencia del petróleo importado, factores que limitan su capacidad de respuesta ante interrupciones en el suministro.












