El gobierno alemán ha confirmado que mantiene conversaciones preliminares con sus socios europeos sobre la posibilidad de ampliar el paraguas nuclear del continente, en un movimiento que refleja la creciente preocupación por la inestabilidad en el territorio europeo frente a la amenaza rusa. Así lo declaró el canciller alemán, Friedrich Merz, durante una intervención ante el Bundestag esta semana.
Merz señaló que las conversaciones se encuentran en una fase inicial y que no se prevé la adopción de decisiones a corto plazo. Subrayó además que cualquier iniciativa en este ámbito no entraría en conflicto con los acuerdos de ''nuclear sharing'' que Alemania mantiene actualmente con Estados Unidos en el marco de la OTAN. ''Estas conversaciones están teniendo lugar'', afirmó el canciller, recalcando que Alemania seguirá respetando sus compromisos internacionales.
Durante décadas, la seguridad nuclear europea ha dependido en gran medida del arsenal estadounidense desplegado en el continente. Sin embargo, el inicio del segundo mandato del presidente Donald Trump ha generado inquietud entre varios gobiernos europeos, que temen una eventual reducción del apoyo militar de Washington.

Este contexto ha impulsado a algunos países a replantearse las bases tradicionales de la defensa europea y a explorar una mayor autonomía estratégica.
Alemania enfrenta importantes restricciones legales para cualquier avance en este terreno. El país tiene prohibido desarrollar armas nucleares propias en virtud del Tratado Dos más Cuatro de 1990, que sentó las bases para la reunificación alemana.
Asimismo, Berlín es signatario del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) de 1969, que limita la proliferación de este tipo de armamento. No obstante, Merz sostuvo que estos acuerdos no impiden que Alemania dialogue con sus aliados sobre posibles mecanismos de cooperación nuclear.










