La decisión de Alemania de enviar tropas ha sido recibida con cierta crítica dentro de Europa, ya que algunos observadores consideran que los aliados europeos están actuando más en función de las advertencias planteadas por Estados Unidos que por su propia seguridad.
La presencia militar en Groenlandia, coordinada con Dinamarca y otros aliados de la OTAN, refleja un enfoque defensivo frente a las demandas de Trump, pero también evidencia la dependencia de Europa respecto a la agenda de seguridad de Washington.
Además de Alemania, Suecia y Noruega han anunciado el envío de personal militar a Groenlandia, sumándose a Canadá y los Países Bajos. El gobierno danés explicó que la medida forma parte de la ''actividad de ejercicio aumentada'' de sus Fuerzas Armadas en la isla, en estrecha cooperación con aliados de la OTAN.












