En una ceremonia realizada en el Parlamento británico, el primer ministro Keir Starmer aseguró que los musulmanes son "el rostro del Reino Unido moderno” y prometió avanzar con medidas para “erradicar la islamofobia”, declaraciones que generaron polémica y debate por la identidad cultural del país.
El acto tuvo lugar en Westminster Hall, donde se celebró la ruptura diaria del ayuno del Ramadán. Ante representantes de la comunidad islámica, Starmer elogió su supuesto "aporte" a la vida social y política británica y afirmó que su gobierno tomará acciones concretas contra cualquier manifestación de "odio antimusulmán".

Las declaraciones del izquierdista generaron cuestionamientos en distintos sectores de la sociedad, especialmente por la histórica tradición cristiana en el Reino Unido, que está siendo destruida por el "multiculturalismo" de los recientes gobiernos británicos.
El líder laborista defendió su postura y recordó que su Ejecutivo destinó 40 millones de libras para reforzar la seguridad en mezquitas y centros islámicos, como parte de la estrategia contra delitos de odio, a pesar de que la mayoría de atentados son realizados contra sinagogas e iglesias, y llevados a cabo por terroristas islámicos.









