En una ceremonia realizada en el Parlamento británico, el primer ministro Keir Starmer aseguró que los musulmanes son "el rostro del Reino Unido moderno” y prometió avanzar con medidas para “erradicar la islamofobia”, declaraciones que generaron polémica y debate por la identidad cultural del país.
El acto tuvo lugar en Westminster Hall, donde se celebró la ruptura diaria del ayuno del Ramadán. Ante representantes de la comunidad islámica, Starmer elogió su supuesto "aporte" a la vida social y política británica y afirmó que su gobierno tomará acciones concretas contra cualquier manifestación de "odio antimusulmán".












