El ataque ocurrió cerca de una comisaría en la ciudad de Kabal, en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa. El atentado, perpetrado durante una concentración contra la violencia extremista, también dejó al menos 18 personas heridas, según informaron las autoridades locales.
Al menos siete personas murieron y otras 18 resultaron heridas este viernes como consecuencia de un atentado suicida perpetrado cerca de una comisaría en la ciudad de Kabal, ubicada en el distrito de Swat, en la provincia paquistaní de Khyber Pakhtunkhwa.
El ataque se produjo mientras se desarrollaba una manifestación convocada para rechazar la violencia de los grupos extremistas y reclamar mayores medidas de seguridad en una de las regiones más afectadas.
De acuerdo con las primeras informaciones difundidas por las autoridades y por el diario paquistaní Dawn, el atacante hizo detonar los explosivos que llevaba consigo en las inmediaciones de la estación policial, donde se habían congregado cientos de personas para participar en la protesta. La explosión provocó escenas de pánico entre los asistentes y movilizó de inmediato a los equipos de emergencia, que trasladaron a los heridos a hospitales de la zona.
Policías pakistaníes inspeccionando la zona del atentado terrorista
Fuentes policiales señalaron que varias de las víctimas presentan lesiones de gravedad, por lo que el número de fallecidos podría aumentar en las próximas horas.
Hasta el momento ningún grupo reivindicó oficialmente la autoría del ataque. Sin embargo, la provincia de Khyber Pakhtunkhwa ha sido escenario de numerosos atentados cometidos por organizaciones insurgentes y grupos vinculados al extremismo islamista, que en los últimos años intensificaron sus acciones contra fuerzas de seguridad, funcionarios públicos y población civil.
El atentado se produjo precisamente durante una movilización organizada para condenar la violencia terrorista y exigir mayores garantías de seguridad para los habitantes de la región. La concentración reunía a dirigentes comunitarios, representantes políticos y vecinos preocupados por el incremento de los ataques registrados en los últimos meses.
Un oficial pakistaní haciendo guardia frente a los atentados terroristas
Tras la explosión, el Gobierno paquistaní condenó el atentado y expresó sus condolencias a las familias de las víctimas. Las autoridades aseguraron que los responsables serán perseguidos y reafirmaron su compromiso de continuar las operaciones contra las organizaciones terroristas que operan en el noroeste del país.
Pakistán ha experimentado un aumento de la violencia extremista durante los últimos años, especialmente en las provincias fronterizas con Afganistán.
Los atentados suicidas, los ataques contra instalaciones gubernamentales y las emboscadas contra las fuerzas de seguridad continúan representando uno de los principales desafíos para la estabilidad del país, mientras el Gobierno mantiene operaciones militares y de inteligencia para contener el avance de los grupos armados responsables de estos hechos.