Asimismo, organizaciones de derechos digitales alertan sobre los riesgos derivados de la recopilación masiva de datos para verificar edades. Australia ha sufrido múltiples brechas de seguridad en años recientes, y especialistas consideran que la obligación de presentar documentos gubernamentales o datos biométricos incrementa la superficie de riesgo.
Incluso el propio informe técnico del gobierno reconoce que la verificación facial es menos precisa en adolescentes, lo que podría provocar bloqueos erróneos a usuarios legítimos sin garantizar la detección de menores.
Las empresas tecnológicas también han expresado preocupación. YouTube calificó la normativa de ''apresurada'', señalando que podría dejar a los niños menos protegidos si acceden sin cuenta, evitando así los controles parentales.















