Tras décadas de relaciones tensas con Estados Unidos y una marcada alineación con China y gobiernos de izquierda en la región, Bolivia inició un giro significativo en su política exterior bajo el nuevo presidente Rodrigo Paz, quien asumió el cargo el mes pasado con una agenda conservadora, pro empresarial y orientada a fortalecer los vínculos con Occidente.
El cambio de rumbo quedó evidenciado esta semana durante la visita del ministro de Relaciones Exteriores, Fernando Aramayo, a Washington, donde sostuvo reuniones oficiales y concedió una entrevista a Fox News. En el marco de su visita, Aramayo firmó un acuerdo para restablecer las relaciones diplomáticas con Israel, las cuales habían sido suspendidas por el gobierno anterior durante la guerra en Gaza.
''Buscamos una relación a largo plazo con Estados Unidos, basada en valores e intereses compartidos, en defensa de la democracia y para construir una nueva alianza en Sudamérica'', declaró Aramayo.

Según el canciller, la nueva administración considera prioritario re posicionar a Bolivia como un socio confiable de las democracias occidentales y dejar atrás años de aislamiento y confrontación ideológica.
La llegada de Paz al poder se produjo tras el colapso de casi dos décadas de gobiernos de izquierda encabezados por Evo Morales y su sucesor, cuyo partido, el Movimiento al Socialismo (MAS), se fracturó en medio de crisis económicas, denuncias de corrupción y un creciente descontento social por presuntas redes de narcotráfico incrustadas en el Estado. Ese escenario abrió paso a un cambio político profundo en un país que había sido uno de los aliados más cercanos de China en la región.
Uno de los ejes centrales del nuevo gobierno es la atracción de inversión estadounidense, particularmente en el sector de los recursos naturales. Aramayo adelantó que Bolivia impulsará nuevas leyes y regulaciones para fomentar la participación de empresas de Estados Unidos y reducir la dependencia de capital chino, especialmente en la explotación del litio, considerado estratégico para la transición energética global.










