El gobierno de Lula da Silva enfrenta serias dificultades para ordenar las cuentas públicas de Brasil, en un contexto marcado por déficits fiscales persistentes y un desequilibrio que vuelve a encender las alarmas sobre la sostenibilidad de la política económica del país.
Un gráfico elaborado por Econométrica, sobre la base de datos del Tesoro brasileño y el Banco Central, muestra la evolución del resultado fiscal de Brasil entre 2011 y 2026, medido como porcentaje del Producto Bruto Interno (PBI). La serie exhibe varios años de fuertes números negativos y refleja la dificultad de las distintas administraciones para mantener las cuentas públicas bajo control.
El dato más preocupante es que el desequilibrio fiscal continúa siendo un problema estructural, pese a las promesas de responsabilidad presupuestaria y de recuperación económica del actual gobierno. La persistencia de resultados negativos plantea interrogantes sobre la capacidad de Brasil para contener el gasto, mejorar la calidad de sus finanzas públicas y recuperar la confianza de los inversores.










