La persecución contra la familia Bolsonaro suma un nuevo capítulo. La Primera Sala del Supremo Tribunal Federal (STF) planea juzgar antes de fin de 2025 al diputado Eduardo Bolsonaro (PL-SP) por supuestos intentos de interferencia en el juicio contra su padre. La acusación, considerada por juristas independientes como un artificio político, podría costarle su banca y su posible futura candidatura presidencial en 2026.
El caso se origina en agosto pasado, cuando tanto Eduardo como Jair Bolsonaro fueron acusados de “coacción en el curso del proceso” por haber promovido sanciones internacionales contra funcionarios del STF, con el objetivo de frenar un proceso claramente parcial. La Policía Federal tipificó el hecho como delito, con una pena de 1 a 4 años de prisión, aunque reconoce que la eventual condena no depende de que esas sanciones hubieran tenido efecto.











