Además, prohíbe la prescripción de bloqueadores de la pubertad con fines de transición de género y establece responsabilidad penal para padres o tutores que consientan o faciliten este tipo de tratamientos.
Sus impulsores argumentan que la normativa busca proteger a los menores de decisiones médicas irreversibles y garantizar que el Estado actúe en defensa de su bienestar físico y psicológico.
Un total de 45 legisladores republicanos habían respaldado formalmente el proyecto antes de la votación, y la mayoría del partido votó a favor en el pleno. Aunque todavía no está definido si el Senado, controlado por los republicanos, llevará la iniciativa a votación, la aprobación en la Cámara baja representa un avance importante para quienes promueven una regulación federal estricta sobre estos tratamientos.













