La Derecha Diario logo
ENX logoInstagram logoYouTube logoTikTok logo
POLÍTICAOPINIÓNINTERNACIONALESECONOMÍADEPORTESENTRETENIMIENTODERECHA DIARIO TV
  • ENXInstagramYouTubeTikTok
  • DERECHA DIARIO TV
  • Secciones
  • POLÍTICA
  • OPINIÓN
  • INTERNACIONALES
  • ECONOMÍA
  • DEPORTES
  • ENTRETENIMIENTO
  • NEGOCIOS & FINANZAS
  • SOCIEDAD
  • CÓRDOBA
  • Países
  • La Derecha Diario México logoLA DERECHA DIARIO MÉXICO
  • La Derecha Diario Uruguay logoLA DERECHA DIARIO URUGUAY
  • La Derecha Diario Ecuador logoLA DERECHA DIARIO ECUADOR
  • La Derecha Diario Bolívia logoLA DERECHA DIARIO BOLÍVIA
  • La Derechadiario República Dominicana logoLA DERECHADIARIO REPÚBLICA DOMINICANA
  • La Derecha Diario Israel logoLA DERECHA DIARIO ISRAEL
  • La Derecha Diario Estados Unidos logoLA DERECHA DIARIO ESTADOS UNIDOS
  • Temas
  • GUERRA EN IRÁN
  • JUICIO POR YPF
  • El Diario
  • QUIENES SOMOS
  • AUTORES
  • PUBLICIDAD
  • DONAR

Estados Unidos y China lanzan sus propias estaciones tras el desmantelamiento de la Estación Espacial Internacional

Estados Unidos y China lanzan sus propias estaciones tras el desmantelamiento de la Estación Espacial Internacional
porRedacción
Internacionales

La retirada de la ISS en 2030 marcará el inicio de una nueva carrera espacial, con Estados Unidos redefiniendo su estrategia para sostener su presencia orbital frente al avance chino

Compartir:

En un contexto de competencia global creciente, la reconfiguración del plan espacial estadounidense —alineado con una visión de liderazgo firme como la impulsada por Donald J. Trump— expone una premisa central: el espacio ya no es solo exploración, sino poder. Frente al avance chino, Washington busca evitar cualquier vacío estratégico, incluso si eso implica abandonar viejos dogmas del libre mercado en favor de un control más directo.


A medida que se acerca el año 2030, el escenario espacial internacional se encamina hacia una transformación profunda. La inminente retirada de la Estación Espacial Internacional (ISS) marca el fin de una era de cooperación global y abre paso a una nueva etapa caracterizada por la competencia directa entre potencias. Tanto Estados Unidos como China ya se preparan para ocupar ese espacio con estaciones propias, en un contexto que muchos ya describen como una verdadera “guerra espacial”.

En 2030 empezará a decomisarse la Estación Espacial Internacional
En 2030 empezará a decomisarse la Estación Espacial Internacional

En este marco, Estados Unidos enfrenta un desafío clave: evitar quedarse sin presencia en órbita baja terrestre cuando la ISS sea decomisada. Lejos de tratarse solo de una cuestión tecnológica, el problema tiene una dimensión geopolítica evidente. Washington no está dispuesto a ceder terreno frente al crecimiento sostenido de China, que ya opera su estación Tiangong y continúa ampliando sus capacidades en el espacio.

Durante años, la NASA apostó por una estrategia basada en el impulso del sector privado. A través del programa CLD (Commercial Low Earth Orbit Destinations), financió proyectos como Axiom, Starlab y Blue Reef con el objetivo de construir un ecosistema comercial autosuficiente en órbita. La idea era que estas estaciones pudieran ofrecer servicios a gobiernos, empresas e incluso turistas, consolidando así un mercado espacial dinámico.

Sin embargo, tras más de dos décadas de actividad comercial en órbita, los resultados no han estado a la altura de las expectativas. La propia NASA reconoce que no han surgido “productos revolucionarios” ni modelos de negocio escalables. La fabricación en microgravedad no logró consolidar una industria sólida y el turismo espacial sigue siendo una promesa limitada. En términos concretos, el mercado no ha demostrado capacidad para sostener por sí solo la infraestructura orbital.

Este fracaso relativo no solo plantea un problema económico, sino también estratégico. Si Estados Unidos se retira de la órbita baja sin una alternativa robusta, el riesgo de un vacío en la presencia humana es real. Y ese vacío podría ser rápidamente ocupado por China, un escenario que en Washington se considera directamente inaceptable.

Donald Trump
Donald Trump

Frente a este panorama, la NASA decidió replantear su enfoque. El nuevo plan abandona la dependencia total del sector privado y propone un modelo híbrido con mayor control estatal. En lugar de delegar el desarrollo de estaciones completas, la agencia plantea construir un núcleo central bajo su control directo: un módulo con sistemas propios de energía, propulsión, soporte vital y refrigeración, diseñado según estándares de la NASA aunque fabricado por empresas privadas.

A partir de ese núcleo, se acoplarían módulos comerciales, dando forma a una arquitectura más flexible pero con una diferencia crucial: el control inicial ya no estaría en manos del mercado. Este cambio busca garantizar una transición sin interrupciones tras el retiro de la ISS, reutilizando infraestructura existente, transfiriendo equipamiento y, eventualmente, permitiendo que estas estructuras se separen y multipliquen.

La Estación Espacial Internacional
La Estación Espacial Internacional

El concepto, descrito como una especie de “mitosis orbital”, incluso recuerda al modelo ruso para su futura estación ROS. A largo plazo, podría dar lugar a múltiples estaciones derivadas de un mismo núcleo inicial, ampliando la presencia estadounidense en órbita baja.

Este giro estratégico reconfigura por completo el ecosistema espacial. Algunas empresas privadas, como Axiom o Blue Origin, podrían adaptarse con relativa facilidad a este nuevo esquema modular. Sin embargo, otros proyectos —como Starlab, con fuerte participación europea— enfrentan un futuro más incierto y podrían requerir rediseños profundos.

Además, la decisión no fue consensuada con socios tradicionales como Europa, Canadá o Japón, lo que introduce tensiones adicionales en un ámbito históricamente marcado por la cooperación internacional.

Detrás de todo este rediseño persiste una cuestión central: el financiamiento. La NASA no solo está redefiniendo el futuro de la órbita baja, sino que también mantiene compromisos de enorme envergadura como el programa Artemis, el desarrollo de una base lunar y otros proyectos estratégicos. Sostener simultáneamente todas estas iniciativas implica una presión presupuestaria considerable.


Temas:

EEUUTrump2030ISS

Noticias relacionadas

Corea del Norte volvió a lanzar misiles hacia el Mar de Japón y eleva la tensión al máximo

Corea del Norte volvió a lanzar misiles hacia el Mar de Japón y eleva la tensión al máximo

Polonia detiene a un militar acusado de espiar para Rusia y refuerza las alertas de seguridad

Polonia detiene a un militar acusado de espiar para Rusia y refuerza las alertas de seguridad

La policía británica detuvo un ataque terrorista contra una sinagoga en Londres

La policía británica detuvo un ataque terrorista contra una sinagoga en Londres

Los tres acuerdos clave que sellaron Milei y Netanyahu para profundizar la alianza entre Argentina e Israel

Los tres acuerdos clave que sellaron Milei y Netanyahu para profundizar la alianza entre Argentina e Israel

El embajador de EEUU en Israel destacó a Milei y Netanyahu como los líderes más queridos por Trump

El embajador de EEUU en Israel destacó a Milei y Netanyahu como los líderes más queridos por Trump

Superclásico: los mejores memes que dejó la victoria de Boca en el Monumental

Superclásico: los mejores memes que dejó la victoria de Boca en el Monumental

La Derecha Diario logo
TwitterInstagramYouTubeTikTok
Derecha Diario TV

Nosotros

  • Quienes Somos
  • Autores
  • Donar

Privacidad

  • Protección de datos
  • Canales
  • Sitemap

Contacto

  • info@derechadiario.com.ar
PUBLICIDAD