En una muestra de responsabilidad y liderazgo político, la Cámara de Diputados de Estados Unidos aprobó este martes una medida histórica para poner fin al cierre del gobierno federal, restaurar la estabilidad institucional y asegurar el pago a cientos de miles de empleados públicos.
El proyecto fue aprobado por 222 votos a favor y 209 en contra, gracias a un esfuerzo bipartidista encabezado por republicanos y seis demócratas moderados que priorizaron el bienestar del país sobre los intereses partidistas.
Los representantes demócratas Jared Golden (Maine-02), Adam Gray (California-13), Marie Gluesenkamp Perez (Washington-03), Don Davis (Carolina del Norte-01), Henry Cuellar (Texas-28) y Thomas Suozzi (Nueva York-03) obtuvieron cierto reconocimiento por su valentía política al respaldar el acuerdo, desafiando la presión interna de su partido. Su voto fue decisivo para reabrir el gobierno, garantizar la continuidad de los servicios esenciales y evitar un impacto económico devastador.
La medida, conocida como resolución de financiación continua (CR), mantiene operativas las agencias federales y preserva los programas prioritarios para las familias estadounidenses. También asegura el pago retroactivo a los trabajadores afectados y evita interrupciones en áreas críticas como la seguridad nacional, la salud pública y la educación.

El presidente de la Cámara, Mike Johnson, celebró la aprobación del proyecto destacando que ''el pueblo estadounidense pidió gobernabilidad, no confrontación, y hoy el Congreso ha respondido con sentido de Estado''. Johnson cargó contra los demócratas que se opusieron a la aprobación del proyecto.
Entre los demócratas que votaron a favor, las declaraciones fueron igualmente firmes y patrióticas. Jared Golden, representante de Maine, afirmó que “mantener el gobierno abierto no debería ser un asunto partidista; es una obligación moral y económica”.
Henry Cuellar, de Texas, recalcó que ''nuestro deber es con las familias trabajadoras, no con las disputas políticas de Washington''. Marie Gluesenkamp Perez, quien representa un distrito rural de Washington, subrayó que ''el cierre solo daña a las comunidades, a los pequeños negocios y a los empleados federales que viven de sus salarios''.










