El gobierno socialista de Mark Carney anunció que no incurrirá en la firma de una acuerdo con el régimen de Xi Jinping tras las advertencias de Trump.
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El primer ministro de Canadá, Mark Carney, aseguró que su Gobierno no tiene planes de avanzar en un acuerdo de libre comercio con China, en medio de crecientes tensiones comerciales y políticas con Estados Unidos.
Las declaraciones se produjeron después de que el presidente estadounidense, Donald Trump,amenazara con imponer aranceles del 100 % a las exportaciones canadienses si Ottawa profundizaba sus vínculos comerciales con Pekín.
''No tenemos intención de hacer eso con China ni con ninguna otra economía no de mercado'', afirmó Carney. El primer ministro añadió que los contactos recientes con China se limitaron a ''corregir problemas'' surgidos en los últimos años, una explicación que ha sido recibida con escepticismo tanto dentro como fuera de Canadá.
Carney ahora asegura que no tiene pensado firmar acuerdos comerciales con ningún país
Las advertencias de Trump fueron especialmente duras. El sábado, el presidente estadounidense acusó a Canadá de arriesgarse a convertirse en un ''puerto de entrada'' para productos chinos hacia Estados Unidos, lo que socavaría los esfuerzos de Washington por frenar la influencia económica de Pekín.
En un mensaje publicado en su red Truth Social, Trump afirmó que si Carney creía que podía facilitar la entrada de productos chinos en el mercado estadounidense, ''está profundamente equivocado''.
El presidente lanzó una durísima crítica directa a China, describiéndola como una amenaza para la soberanía económica canadiense. ''China se comerá a Canadá vivo, lo devorará por completo, incluyendo la destrucción de sus empresas, su tejido social y su forma de vida'', escribió Trump, en una de sus declaraciones más agresivas hasta la fecha contra Pekín y su modelo económico.
Trump había advertido con aplicar aranceles del 100% contra Canadá en caso de que avance en un acuerdo con Pekín
El trasfondo del conflicto es un acuerdo comercial preliminar alcanzado recientemente entre Canadá y China, que incluye recortes arancelarios en sectores sensibles.
Canadá aceptó permitir la entrada de hasta 49.000 vehículos eléctricos chinos con un arancel reducido del 6,1 %, mientras que China se comprometió a rebajar sus aranceles a la canola canadiense, uno de los principales productos agrícolas de exportación del país.
Este acuerdo ha generado críticas hacia Ottawa por su falta de coherencia estratégica. Aunque Carney insiste en que Canadá no busca un acuerdo de libre comercio con China, las concesiones realizadas benefician directamente a industrias chinas respaldadas por el Estado, especialmente en el sector de los vehículos eléctricos, donde Pekín ha sido acusado reiteradamente de prácticas desleales y subsidios masivos.
China ha recibido durísimas acusaciones sobre la incursión de dumping alrededor del mundo
China, por su parte, vuelve a situarse en el centro de la polémica como un actor que utiliza el comercio como herramienta de influencia política y económica, ofreciendo alivios arancelarios selectivos a cambio de acceso a mercados extranjeros.
Analistas señalan que este tipo de acuerdos parciales permite a Pekín profundizar su presencia económica en países aliados de Estados Unidos, generando divisiones y tensiones dentro del bloque occidental.