La economía china enfrenta nuevas señales de debilidad en dos de los sectores más importantes para la demanda interna: el consumo de los hogares y el mercado inmobiliario. Los datos oficiales correspondientes a agosto muestran que las ventas minoristas prácticamente se estancaron, mientras la inversión en propiedades continúa registrando fuertes caídas.
Las ventas minoristas aumentaron apenas 0,4% interanual en agosto, una fuerte desaceleración frente al 0,6% registrado en julio. Además, el resultado quedó por debajo del 0,8% que esperaban los analistas consultados por el régimen de Xi Jinping. El dato refleja la dificultad de las autoridades de Beijing para conseguir que los hogares incrementen su gasto.
Un centro turístico en China
La debilidad del consumo se encuentra vinculada, entre otros factores, con la pérdida de confianza de los hogares y la situación del mercado inmobiliario. En China, la vivienda representa una parte fundamental de la riqueza de las familias, por lo que la caída de los precios y de la actividad inmobiliaria afecta las decisiones de consumo y de inversión.
El sector inmobiliario atraviesa uno de sus períodos más prolongados de contracción. La inversión en propiedades cayó 19,9% entre enero y agosto respecto del mismo período de 2025, mientras las ventas de viviendas por superficie disminuyeron 12,1% durante los primeros ocho meses del año.
Los precios también continúan bajo presión. En agosto, los precios de las viviendas nuevas descendieron 0,1% mensual por tercer mes consecutivoy acumularon una caída del 3% interanual. Aunque algunas de las principales ciudades mostraron señales de estabilización, los mercados de ciudades de segundo y tercer nivel continuaron debilitándose.
La crisis inmobiliaria representa un problema especialmente importante porque afecta no solo a las empresas constructoras y desarrolladoras, sino también a los gobiernos locales, que durante años dependieron de los ingresos provenientes de la venta de terrenos.
Edificios bajo construcción en China
Las autoridades del Partido Comunista Chino han anunciado medidas para intentar estabilizar el sector, entre ellas la extensión de los plazos de las hipotecas y cambios destinados a reducir los riesgos asociados al modelo de preventa de viviendas. Sin embargo, los indicadores de agosto muestran que la recuperación de la demanda todavía no se ha consolidado.
El resultado es una combinación de consumo prácticamente estancado y un mercado inmobiliario que continúa en caída, dos problemas que dificultan que la dictadura de Xi Jinping consiga reactivar la demanda interna y sostener el crecimiento económico.