La economía china enfrenta nuevas señales de debilidad en dos de los sectores más importantes para la demanda interna: el consumo de los hogares y el mercado inmobiliario. Los datos oficiales correspondientes a agosto muestran que las ventas minoristas prácticamente se estancaron, mientras la inversión en propiedades continúa registrando fuertes caídas.
Las ventas minoristas aumentaron apenas 0,4% interanual en agosto, una fuerte desaceleración frente al 0,6% registrado en julio. Además, el resultado quedó por debajo del 0,8% que esperaban los analistas consultados por el régimen de Xi Jinping. El dato refleja la dificultad de las autoridades de Beijing para conseguir que los hogares incrementen su gasto.










