Desde hace años, China combina presión militar con incentivos económicos y propaganda para erosionar la voluntad democrática de Taiwán, al tiempo que insiste en una soberanía que nunca ejerció de manera efectiva sobre la isla.
Estados Unidos denuncia una escalada innecesaria
Las recientes maniobras militares generaron una respuesta inmediata de Estados Unidos. El Departamento de Estado pidió al régimen de Xi Jinping cesar su presión militar y adoptar una actitud moderada. Según Washington, las acciones de Beijing aumentan las tensiones en el Estrecho de Taiwán y ponen en riesgo la estabilidad regional.
El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, advirtió que la retórica agresiva y los ejercicios militares chinos no solo afectan a Taiwán, sino también a otros países del Indo-Pacífico que observan con preocupación el expansionismo chino.













