En medio de la creciente tensión en Asia, China ha dado un paso más en su estrategia contra Taiwán, esta vez no con maniobras militares, sino a través de una ofensiva digital orientada a debilitar al gobierno democrático de la isla. El objetivo es claro: influir en la opinión pública interna y erosionar la confianza en las autoridades.
Según distintos informes recientes, Beijing ha intensificado el uso de redes sociales y plataformas digitales para amplificar voces críticas dentro de Taiwán, muchas de ellas provenientes de sectores opositores al oficialismo. Esta estrategia busca dar mayor credibilidad al mensaje, utilizando figuras locales en lugar de propaganda directa del régimen chino.












