Un nuevo enfrentamiento entre embarcaciones guardacostas de China y Japón en las aguas que rodean las disputadas islas Senkaku, conocidas por Pekín como Diaoyu, volvió a elevar la tensión en el mar de China Oriental y puso de manifiesto la creciente rivalidad estratégica en el Indo-Pacífico.
Aunque analistas consideran que el incidente difícilmente derivará en un conflicto armado inmediato, advierten que las continuas acciones de China están alimentando un clima de desconfianza que podría incrementar el riesgo de futuras crisis.
El incidente ocurrió el 7 de julio, cuando tanto Tokio como Pekín acusaron al otro de violar sus aguas territoriales. La Guardia Costera de Japón informó que dos embarcaciones chinas se aproximaron a un barco pesquero japonés que navegaba en la zona, por lo que sus unidades intervinieron para proteger a la embarcación y expulsar a los buques chinos del área.
Por su parte, la Guardia Costera de China aseguró que el pesquero japonés ingresó en aguas que considera parte de las islas Diaoyu y afirmó que sus patrulleras actuaron para advertir y expulsar al barco. Como ocurre habitualmente en este tipo de incidentes, ambos gobiernos sostuvieron haber actuado dentro de su jurisdicción y defendieron sus respectivas reclamaciones territoriales.













