La OTAN estudia medidas más firmes frente a ciberataques, sabotajes e incursiones atribuidas a Rusia.
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La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) evalúa endurecer su postura frente a las crecientes amenazas de guerra híbrida atribuidas a Rusia. Estas incluyen ciberataques, sabotajes e incursiones aéreas en territorio europeo. La discusión fue confirmada por el almirante Giuseppe Cavo Dragone, Presidente del Comité Militar de la OTAN, en declaraciones al Financial Times.
Dragone señaló que la alianza transatlántica analiza un cambio significativo en su estrategia: hasta ahora, la OTAN ha actuado de manera principalmente reactiva, sobre todo en materia cibernética.
Giuseppe Cavo Dragone, Presidente del comité militar de la OTAN
“Estamos estudiando todo. En el plano cibernético, somos algo reactivos", dijo el presidente del comité. "Ser más agresivos o proactivos, en vez de reactivos, es algo que estamos considerando”, afirmó.
Europa reclama una respuesta más firme
En los últimos años, Europa ha sufrido distintos incidentes de guerra híbrida. Entre ellos, el corte de cables submarinos en el mar Báltico y múltiples ciberataques que afectaron a varios países. Aunque algunos episodios fueron atribuidos a Rusia, otros aún no tienen un responsable confirmado.
Frente a esta situación, diplomáticos de Europa del Este han pedido a la OTAN dejar atrás la postura defensiva tradicional y adoptar acciones que disuadan nuevos ataques. Los expertos explican que una respuesta ofensiva es más sencilla en el ámbito cibernético, mientras que intervenir ante sabotajes físicos o incursiones con drones implica mayores desafíos operativos y legales.
Europeos solicitan a la OTAN un cambio de postura frente a Rusia
Cavo Dragone incluso mencionó la posibilidad de avanzar hacia una “acción preventiva” como parte del nuevo enfoque, aunque reconoció que sería un cambio estratégico profundo. “Ser más agresivos en comparación con la agresividad de nuestro adversario podría ser una opción. Los temas a resolver son el marco legal, la jurisdicción y quién debe ejecutar estas medidas”, señaló.
Baltic Sentry, el programa que mostró resultados
La OTAN destaca avances concretos gracias a la misión Baltic Sentry, donde buques, aviones y drones patrullan el mar Báltico para evitar nuevos sabotajes como los registrados en 2023 y 2024. Según Dragone, la mayor presencia militar tuvo un impacto inmediato: “Desde el inicio de Baltic Sentry, no ha vuelto a ocurrir nada. Esto significa que el efecto disuasivo está funcionando”.
Sin embargo, persisten preocupaciones tras el reciente fallo de un tribunal finlandés. Este fallo absolvió a la tripulación del barco Eagle S —vinculado a la flota sombra rusa— por el corte de cables eléctricos y de datos en aguas internacionales. Al ser consultada por el Financial Times, la Ministra de Asuntos Exteriores de Finlandia, Elina Valtonen, respondió: “Sí, y ese es un problema”.
Vladimir Putin, presidente de la Federación de Rusia.
Valtonen afirmó que el bloque analiza una postura más contundente, aunque instó a mantener prudencia. “No creo que hasta ahora haya sido necesario. Debemos analizar bien los objetivos del agresor y confiar en nuestro propio plan, que es sólido”, afirmó.
El dilema ético y legal que enfrenta la OTAN
Cavo Dragone también reconoció que la alianza enfrenta restricciones que Rusia no contempla. “Tenemos muchos más límites por cuestiones éticas, legales y de jurisdicción. No quiero decir que sea una posición perdedora, pero ciertamente es más complicada que la de nuestro adversario”, aseguró.
Para el almirante, el desafío central es reforzar la disuasión y evitar que Moscú encuentre incentivos para nuevas agresiones. “La disuasión, si se logra por represalia o por ataque preventivo, debe analizarse detenidamente porque podría haber aún más presión sobre esto en el futuro”, concluyó.