Condenan a cadena perpetua al joven que intentó asesinar a Trump con un dron
porRedacción
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Nikita Casap asesinó a su madre y padrastro para financiar un plan de ataque contra Trump.
Un tribunal del estado de Wisconsin condenó a Nikita Casap, de 18 años, a dos cadenas perpetuas sin posibilidad de libertad condicional tras comprobarse que asesinó a su madre y a su padrastro con el objetivo de financiar un plan para asesinar al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
La sentencia fue dictada por el juez Ralph Ramírez en el Tribunal de Circuito del condado de Waukesha, luego de que el joven se declarara culpable en enero de dos cargos de homicidio intencional en primer grado por los asesinatos de Tatiana Casap y Donald Mayer, ocurridos en febrero de 2025.
Asesinó a sus padres para usar su dinero en un atentado.
De acuerdo con la investigación judicial, el joven disparó contra ambos dentro de su vivienda y permaneció durante dos semanas conviviendo con los cuerpos en descomposición antes de escapar en la camioneta de su padrastro.
Durante la fuga, Casap se llevó 14.000 dólares en efectivo, joyas, pasaportes y armas pertenecientes a Mayer, además del perro familiar. El adolescente fue detenido el 28 de febrero de 2025 en Kansas, tras una parada de tráfico que puso fin a varios días de huida.
Las autoridades federales sostienen que el doble homicidio fue parte de un plan mayor. Según documentos judiciales, Casap pretendía financiar un atentado contra Trump utilizando explosivos lanzados desde un dron.
Los investigadores encontraron en su teléfono mensajes y comunicaciones en línea donde discutía la compra de un dron armado y explosivos, además de un manifiesto donde llamaba al asesinato del presidente estadounidense. La fiscal del distrito Lesli Boese explicó ante el tribunal que el joven había desarrollado el plan durante 2024 y que buscaba ejecutar el ataque utilizando un rifle AK-47 acoplado a un dron o explosivos lanzados desde el aire.
Según la acusación, Casap incluso transfirió 8.700 dólares en bitcoins desde la cuenta de su padrastro para comprar el equipo necesario, aunque finalmente resultó ser víctima de una estafa y nunca recibió el dron ni los explosivos.
Nikita fue condenado a dos cadenas perpetuas.
Durante la audiencia, el juez calificó los crímenes como “horribles e inexplicables” y determinó que el joven representa un peligro demasiado grande como para considerar su eventual liberación. El magistrado sostuvo que no podía prever si el acusado cambiaría en el futuro y decidió que no será elegible para libertad condicional en ningún momento de su vida.
Durante su intervención final ante el tribunal, el propio Casap declaró que en aquel momento creía estar participando en una supuesta guerra política y que pensó que formaba parte de una revolución. A pesar de esas declaraciones, el tribunal concluyó que la gravedad de los hechos —incluido el asesinato de sus propios padres para financiar un atentado político— justificaba la pena máxima prevista por la ley de Wisconsin.