
Además, se ha señalado que el apoyo de USAID a estas entidades podría haber tenido un impacto en la política interna de varios países, generando tensiones diplomáticas.
La administración de Donald Trump, al tomar conciencia de estos problemas, decidió frenar temporalmente las operaciones de USAID para revisar sus programas y estructuras.
La Casa Blanca justificó la medida señalando que algunas de las iniciativas de la agencia no alineaban con los intereses estadounidenses y, en algunos casos, estaban contribuyendo a la inestabilidad internacional.
La portavoz presidencial, Karoline Leavitt, mencionó ejemplos de subsidios cuestionables, como el apoyo a campañas de diversidad en Serbia, la financiación de un cómic sobre identidad trans en Perú y la promoción de un musical sobre inclusión en Irlanda, lo que generó aún más críticas sobre la eficacia y las prioridades de USAID.


















