
El corrupto USAID será investigado por extrañas asociaciones con el nefasto Soros
La agencia estadounidense, que bajo el gobierno del demócrata Biden fue una oda a la corrupción, será investigado por sus vínculos con el socialista.
La Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) ha estado bajo intenso escrutinio tras la revelación de que canalizó más de 160 millones de dólares a organizaciones no gubernamentales y asociaciones vinculadas al multimillonario George Soros.
Estas entidades, como las Open Society Foundations, fueron las principales beneficiarias de los fondos. Según críticos, esta financiación tuvo como objetivo influir en la política europea e imponer la ideología "woke", lo que contrasta con los intereses tradicionales de Estados Unidos.
Uno de los ejemplos más citados es el del East-West Management Institute, una organización sin ánimo de lucro vinculada a Soros, que recibió más de 250 millones de dólares a lo largo de los años.

Sus actividades incluyeron promover reformas judiciales en los Balcanes, fortalecer la sociedad civil en África y asesorar sobre procesos de adhesión a la Unión Europea en países como Serbia y Georgia.
Los legisladores republicanos han criticado abiertamente estos proyectos, señalando que, en algunos casos, como en Albania, las reformas promovidas podrían haber otorgado al gobierno socialista control sobre el poder judicial.
Los vínculos de USAID con Soros también han generado controversia en otras regiones. En Ucrania, por ejemplo, la financiación a entidades vinculadas a Soros, como el Centro de Acción Anticorrupción, coincidió con la Revolución de Maidán, que derrocó al presidente Viktor Yanukovych.
Esta organización jugó un papel importante en criticar al gobierno ucraniano, alineándose con la postura oficial del Departamento de Estado estadounidense en ese momento, el demócrata John Kerry.

Además, se ha señalado que el apoyo de USAID a estas entidades podría haber tenido un impacto en la política interna de varios países, generando tensiones diplomáticas.
La administración de Donald Trump, al tomar conciencia de estos problemas, decidió frenar temporalmente las operaciones de USAID para revisar sus programas y estructuras.
La Casa Blanca justificó la medida señalando que algunas de las iniciativas de la agencia no alineaban con los intereses estadounidenses y, en algunos casos, estaban contribuyendo a la inestabilidad internacional.
La portavoz presidencial, Karoline Leavitt, mencionó ejemplos de subsidios cuestionables, como el apoyo a campañas de diversidad en Serbia, la financiación de un cómic sobre identidad trans en Perú y la promoción de un musical sobre inclusión en Irlanda, lo que generó aún más críticas sobre la eficacia y las prioridades de USAID.

Además, el financiamiento de Soros a través de USAID ha sido un tema de debate en países como India, donde el gobierno de Narendra Modi ha acusado al magnate de financiar a grupos opositores y de intentar desestabilizar al gobierno.
Los críticos sostienen que Soros utiliza su influencia financiera para cambiar gobiernos y promover sus propios intereses políticos en diversas partes del mundo.
En este contexto, varios actores políticos han expresado su preocupación por el uso de dinero público estadounidense para apoyar agendas externas que no reflejan las prioridades internas de Estados Unidos.

Uno de los informes más reveladores sobre la relación entre USAID y las organizaciones de Soros muestra que en los últimos 15 años, la agencia otorgó más de 270 millones de dólares a instituciones vinculadas a su red, como el East-West Management Institute.
Esta organización, que describe su misión como el fortalecimiento de sociedades democráticas y la colaboración entre gobiernos y la sociedad civil, ha recibido grandes sumas de dinero para programas de reforma judicial y fortalecimiento del estado de derecho en países como Albania, Armenia, Camboya y Georgia.
Sin embargo, varios críticos han señalado que el uso de estos fondos no ha sido transparente y que, en numerosos casos, podría haber contribuido a la inestabilidad política.

La situación ha llamado la atención de figuras prominentes, como Elon Musk, quien ha apoyado las críticas del gobierno de Trump hacia el financiamiento de USAID a proyectos "controvertidos" y "woke".
Musk ha amplificado las críticas republicanas, acusando a USAID de actuar como una "hucha personal" de Soros, quien ya es conocido por su intervención en asuntos políticos internacionales.
El 20 de enero, la Casa Blanca anunció la congelación temporal del presupuesto de USAID durante 90 días, argumentando que sus prioridades no se alineaban con la política "America First" de Trump y que, en algunos casos, sus iniciativas podrían haber contribuido a desestabilizar la paz mundial.

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