El gobierno de Costa Rica anunció que cierra su embajada en la Habana en protesta contra la represion por parte del régimen cubano
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El Gobierno de Costa Rica, encabezado por el presidente Rodrigo Chaves, decidió cerrar su embajada en Cuba, ubicada en La Habana, y poner fin a todo tipo de relaciones diplomáticas con el régimen comunista de la isla.
Entre las razones expuestas por la administración costarricense se encuentran la represión ejercida contra manifestantes que reclaman cambios democráticos, así como las reiteradas denuncias de violaciones a los derechos humanos que, según el Gobierno, se registran de manera sistemática en el país caribeño.
Manifestacion en contra del régimen cubano
En paralelo, el Ejecutivo solicitó a Cuba el retiro de su representación diplomática en San José. El anuncio fue comunicado por el canciller Arnoldo André Tinoco, quien aseguró contar con el respaldo pleno del presidente y de todo el gabinete. Asimismo, confirmó que, desde el pasado 5 de febrero, la embajada costarricense en Cuba ya no contaba con personal en funciones.
Como consecuencia de esta decisión, el Gobierno informó que los ciudadanos costarricenses residentes en Cuba deberán realizar sus trámites consulares a través de la representación diplomática en Panamá, medida que busca garantizar la continuidad de la asistencia estatal pese a la ruptura de relaciones.
Durante el anuncio, el presidente Chaves sostuvo, junto a la embajadora de Estados Unidos, Melina Hildebrand, que su administración no reconoce la legitimidad del sistema político cubano, al que cuestionó por las condiciones de vida de su población y por las restricciones a las libertades individuales.
Embajada de Costa Rica en Cuba
Esta postura se enmarca en una línea más firme de la política exterior costarricense frente a gobiernos autoritarios de la región. En ese contexto, figuras como Donald Trump y Marco Rubio han sostenido críticas similares hacia el régimen cubano, al que responsabilizan por su ineficiencia económica y su estructura política.
Finalmente, el mandatario costarricense calificó al modelo cubano como un sistema “fracasado”, señalando que históricamente dependió del apoyo de la Unión Soviética y, más recientemente, de Venezuela para sostenerse. Según Chaves, estos antecedentes refuerzan la decisión de su gobierno de marcar distancia frente a La Habana.