La estrategia no responde a hechos aislados sino a una lógica estructural orientada a neutralizar cualquier forma de disidencia hacia la dictadura.
El concepto de “prisión o exilio” sintetiza este mecanismo: quienes desafían al régimen enfrentan la posibilidad de ser encarcelados o, en su defecto, forzados a abandonar el país.
Esta práctica, denunciada en reiteradas ocasiones por organizaciones internacionales, implica en la práctica una expulsión encubierta que debilita a la oposición interna y reduce el margen de crítica dentro de la isla.












