La dictadura cubana volvió a quedar expuesta en abril con un dato contundente: se registraron 1.133 protestas, denuncias y expresiones de rechazo en todo el país, según el informe del Observatorio Cubano de Conflictos (OCC).
La cifra confirma que el malestar social no solo persiste, sino que crece en paralelo al endurecimiento del aparato represivo y al deterioro de las condiciones de vida en la isla.
Lejos de ofrecer soluciones, la dictadura respondió con más control y lanzó una campaña de lealtad obligatoria bajo la consigna #MiFirmaPorLaPatria, que generó fuerte rechazo entre la población.
Más control, más rechazo
El informe describe un país bajo vigilancia constante, con presencia policial y militar reforzada en calles y espacios públicos.
Aun así, las protestas continuaron, muchas de ellas dirigidas directamente contra la dictadura.
Un caso que se volvió viral refleja el clima social:
“Yo no voy a firmar… porque el gobierno cubano no se preocupa por este pueblo”, afirmó un ciudadano al negarse a adherir al documento oficial.
También se registraron detenciones de manifestantes, como la de Javier Ernesto Martín Gutiérrez, conocido como “Spiderman”, quien denunció abusos del régimen antes de ser arrestado.

Represión sistemática
Durante abril, la dictadura ejecutó al menos 176 acciones represivas, entre ellas:
Detenciones arbitrarias
Interrogatorios y amenazas
Restricciones a la comunicación
Presión en ámbitos laborales y educativos
Los blancos incluyen opositores, activistas, ex presos políticos del 11J y ciudadanos que simplemente expresaron críticas.
Crisis económica y social sin freno
El trasfondo del conflicto es una crisis estructural cada vez más profunda.









