La Reserva Federal de los Estados Unidos redujo la tasa de interés en un 0,25 % este miércoles por la tarde, situándola entre 4,00% y 4,25%. La medida fue aprobada por la junta de gobernadores por amplia mayoría, con 11 votos a favor y uno en contra.
Stephen Miram, el nuevo gobernador del banco central quien fue aprobado por el Senado a principios de esta semana tras ser nominado por el presidente Trump, fue la única disidencia registrada, argumentando que un recorte de tasas de medio punto hubiese sido lo más saludable para la economía estadounidense.
Trump había abogado hace unos días por un "gran recorte" de tasas que finalmente no se materializó. El presidente había dicho el domingo que sería el momento ideal para bajar la tasa de interés, ya que al país le estaba yendo bien en todo. "La energía está muy baja, los comestibles han bajado, todo, casi todo ha bajado mucho," comentó.

Powell no asume la culpa
Según el comunicado de la Fed, se está notando una desaceleración en la creación de empleo y la inflación "ha aumentado y sigue algo elevada", añadiendo el escrito que "el comité considera que los riesgos a la baja para el empleo han aumentado".
El presidente de la entidad monetaria, Jerome Powell, un furibundo antitrumpista, ha culpado a la política arancelaria de Trump por estas nuevas revisiones en lugar de asumir la responsabilidad por un recorte de tasas que debería haber llegado hace meses y que ha hecho peligrar a la economía del país.
"Los aranceles más altos han comenzado a subir los precios en algunas categorías de bienes, pero sus efectos generales sobre la actividad económica y la inflación aún están por verse," agregó Powell en la rueda de prensa, el cual finaliza su mandato el próximo año.









